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Pasos para hacer la limpieza de armario definitiva

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Si estás pensando en hacer una limpieza de armario a fondo, lo difícil no será deshacerte de la ropa que no te gusta.

Tampoco quedarte con lo que te vuelves a poner en cuanto sale de la lavadora.

El problema será decidir qué hacer con todo lo que está en ese limbo entre estas dos categorías:

  • La ropa que usamos poco porque tenemos alternativas que nos gustan más. Por ejemplo, si tienes dos pares de vaqueros, uno que te hace sentir como Elle Macpherson y otro que es meh, está claro cual te vas a poner el 90% de las veces. 
  • Las prendas que llevan contigo media vida, que sacas cada vez que haces el cambio de armario, que vuelves a guardar en el siguiente cambio, que no tienen nada de malo, pero que nunca usas. ¿Por qué no? Ah… misterios de la vida. 
  • La ropa que lo sepas o no, lleva una carga emocional asociada: un regalo de alguien, la ropa por la que pagaste mucho dinero pero que fue una mala compra, la que pertenece a una etapa de tu vida pasada que echas de menos, la que guardas para ocasiones que nunca llegan (pero que te gustaría que llegaran)…

Al final tienes un armario lleno de ropa, pero siempre tienes esa sensación de no tener nada que ponerte. 

Cada vez que te pones a hacer limpieza acabas conservando un montón de ropa que en realidad no usas y te dices que esta vez sí, que la vas a empezar a usar. 

Te dices que vas a comprar menos ropa, porque ya tienes suficiente, pero como en realidad no usas esa ropa que dices que vas a usar, sigues comprando ropa nueva. 

Yo tardé mucho en romper este círculo. 

La solución no fue hacer una limpieza superficial de armario de vez en cuando y deshacerme solo de lo que tenía muy claro que no quería. 

La solución fue hacer una limpieza a fondo de mi armario y lidiar con toda esa ropa que vivía en el limbo de mi armario. 

Los pasos que seguí, y que espero que te ayuden, fueron los siguientes:

Paso 1: Pararme a pensar antes de hacer la limpieza de armario

Cada vez que vaciaba el armario para hacer limpieza lo hacía un poco a lo loco. Bien porque me entraban ganas de hacerlo o bien porque tocaba hacer cambio de armario. 

Si seguía el famoso método Konmari, me quedaba con cuatro cosas y ponía el resto en el montón de donar. Y claro, el sentimiento de culpabilidad por el dinero gastado, y la idea de tener que gastar aún más para reponer algunas cosas, me hacían desistir. 

Si intentaba racionalizar por qué no uso ciertas cosas, o por qué otras no me “hacen feliz”, acababa sintiéndose fatal por no saber la respuesta y devolviendo todo al armario de cualquier manera. 

Con el tiempo, me di cuenta de que el método Konmari no me iba bien porque es muy emocional e intuitivo. Yo soy más de analizar, de saber el por qué de las cosas, planificar, tomarme mi tiempo…

¿Y qué hago cada vez que quiero planificar algo? ¡Listas!

En concreto, para este proyecto “hacer la limpieza definitiva de mi armario” acabé haciendo tres listas. 

Coge papel y boli y vamos con ellas: 

block de notas y boli dorado para hacer limpieza de armario

Lista 1: ¿Qué ropa necesito tener?

Hay situaciones que requieren un tipo de ropa determinado y para las que tener las prendas adecuadas es muy importante. Una boda, vivir en una zona de mucho frío, hacer deporte… son todas situaciones que requieren tener ciertas cosas en nuestro armario.

Empieza anotando las estaciones y condiciones climatológicas por las que pasa en un año. Al lado, anota la ropa y complementos que estas condiciones requieren. 

Por ejemplo, si vives en una zona lluviosa, necesitarás zapatos y abrigos impermeables. 

No hace falta que anotes todas y cada una de las cosas que necesitas, para la primavera por ejemplo, anota ropa de entretiempo sin más. 

Ahora haz una lista de los eventos que podrías tener en cualquier momento del año

Por evento me refiero a bodas, bautizos, comuniones, funerales, entrevistas de trabajo, cenas de empresa… cosas que pasan solo muy de vez en cuando y que requieren un tipo de ropa especial. 

Anota qué tipo de ropa necesitas, tanto si ocurren en verano como en invierno. De nuevo, no hace falta que apuntes todo lo que necesitas, sino una idea general.

Por último, haz una lista con las actividades que haces con frecuencia o de manera recurrente, y anota al lado el tipo de ropa que requieren. 

Algunos ejemplo: 

  • ir a trabajar: ropa adecuada para mi trabajo
  • pasear al perro: zapatos cómodos
  • hacer deporte: ropa de deporte
  • salir por la noche: una cazadora ligera y fácil de lavar
  • ir a la playa o piscina: ropa de baño, bolso para llevar cosas
  • ir a esquiar todos los años: conjunto de esquiar, calcetines de lana

Lista 2: ¿Cuál es mi estilo?

Esta lista es un poco más difícil, porque ya no es solo la ropa que necesitas, sino cómo quieres que sea esa ropa. 

Tener un estilo definido te facilita mucho las cosas, tanto a la hora de comprar ropa como a la hora de deshacerte de ella. Si sabes que tu estilo es clásico/navy, un vestido romántico de flores no encajará muy bien en tu armario. 

Pero no mucha gente es capaz de tener un estilo claro y mantenerlo en el tiempo. Si este es tu caso, pasa al siguiente apartado.

No sé cuál es mi estilo:

Hola, bienvenida al club de “si tuviera que definir mi estilo diría que es básico o neutro”. 

Somos muchas por aquí, no te sientas mal. 

El problema de no tener un estilo claro es que tu armario se vuelve un poco caótico, una blusa de seda por aquí, una cazadora con tachuelas por allá, unos pantalones de pana comodísimos al fondo, por separado todas prendas geniales, pero difíciles de combinar entre ellas. 

No te voy a pedir que pienses en cuál sería tu estilo si tuvieses que elegir solo uno porque entonces ya sabrías cuál es tu estilo.

Lo que te voy a pedir es que anotes los estilos que claramente nunca elegirías. 

Si odias no te gusta el sabor de la coliflor (como yo), es mucho más fácil descartar en un restaurante el plato que la lleva, que elegir cuál quieres de entre los diez que no la llevan. 

Algunos posibles estilos:

  • minimalista
  • femenino
  • romántico
  • clásico
  • urbano
  • moderno
  • bohemio
  • hippy

Además de los estilos que no te gustan anota también todo lo que se te ocurra que no te gusta en la ropa, por ejemplo: colores chillones, ropa apretada, un tejido en concreto que no te gusta, estampados… anótalo todo.

Llegar a tener un estilo definido (si eso es lo que quieres) puede costar un poco, pero ir descartando lo que no te gusta es mucho más fácil porque es algo que ya tienes claro sin tener que pensar demasiado.

Lista 3: ¿Qué quiero de mi armario?

Para la última lista, pregúntate qué es lo que quieres que tu ropa haga por ti. 

Como todo lo demás que posees, la ropa está para servirte, para cumplir una función. 

Dejando a un lado las funciones obvias de abrigarte en invierno, y mantenerte fresca en verano, ¿Qué otras funciones quieres que cumpla? 

Algunas ideas podrían ser: 

  • estar siempre cómoda
  • ir siempre bien vestida
  • vestirme super rápido cada mañana
  • vestir acorde a mi edad (muy subjetivo, lo sé)
  • imponer respeto
  • tener más confianza en mí misma
  • potenciar una parte de mi cuerpo
  • disimular una parte de mi cuerpo

De nuevo, deja fluir tu mente y anota todo lo que se te ocurra. Nadie más va a leer lo que estás anotando, así que escribe con libertad. 

jersey blanco y vaqueros

Hasta aquí la parte de planificación. Tómate el tiempo que necesites para hacer este ejercicio, de hecho, si puedes dedicarle un día, e ir actualizando las listas según se te vayan ocurriendo cosas nuevas, mejor que mejor. 

Una vez hecho este ejercicio ya estás lista para abrir el armario.

Paso 2: Hacer la limpieza de armario

Sobre cómo y cuándo hacerlo, esto va a depender de ti. Te podría decir que lo hagas todo de golpe en un día, porque tiene un efecto catártico, pero si tu instinto te dice que prefieres ir poco a poco, hazle caso. 

Lo que sí te recomiendo es que agrupes la ropa, y por tanto, las sesiones de limpieza, en categorías que vayan juntas. 

Estas pueden ser: 

  • Complementos, ropa y zapatos para los eventos de la primera lista (bodas, funerales, …). 
  • Ropa para andar por casa y pijamas.
  • Ropa específica para alguna de tus actividades, como hacer deporte o ir a la playa.

La idea es ir haciendo mini limpiezas antes de llegar a la gran categoría que será tu ropa de diario.

Para todas las categorías haz lo siguiente:

Primero, junta toda la ropa de la misma categoría en un mismo sitio. 

Después, ve prenda a prenda y haz tres montones: 

  1. tengo clarísimo que me gusta y quiero conservarlo
  2. tengo clarísimo que no quiero conservarlo (está en mal estado, no me gusta, el tejido es incómodo…)
  3. dudo, luego existo
3 post its y un rotulador para hacer limpieza de armario

Para este tercer montón, el difícil, ten a mano las listas anteriores y hazte las siguientes preguntas en este orden: 

1. ¿Me hace falta?

Todos tenemos algo en el armario que no usamos, no porque no nos guste o no nos sirva, sino porque no hay ninguna actividad en la que lo necesitemos.  

Por ejemplo, imagina a una mujer que durante un tiempo trabajó en una oficina, y por lo tanto tenía que vestir con ropa de “oficina”. Pero ya no trabaja, ahora es una ama casa con dos niños pequeños.

Esa ropa de oficina ya no le hace falta. Incluso si en un futuro planea volver a trabajar, es posible que para entonces ya esté muy pasada de moda, o que no le sirva. 

Si es algo que no usarías a diario y que no pertenece a ninguna de las actividades o eventos de la primera lista, es que en realidad no lo necesitas. 

Si respondes que sí te hace falta, pasa a la siguiente pregunta:

2. ¿Tiene un estilo que no me gusta?

Es posible que no uses algo porque en realidad su estilo entra dentro de una de esas cosas que apuntastes como “no mi estilo en absoluto”. 

Quizá nunca te habías parado a pensar en ello, pero no te gusta el color amarillo en la ropa, y el único problema de esa prenda es que es de ese color. 

O tal vez la prenda entra dentro de uno de los estilos con los que no te identificas, y cada vez que te la pones (o piensas en ponértela) tienes la sensación de ir “disfrazada”. 

Si la prenda en cuestión tiene algo de lo que apuntaste en la segunda lista, no tiene sentido que la conserves porque nunca la vas a usar, y si la usas, no te sentirás cómoda llevándola.

Si el problema no está en su estilo, pasa a la tercera pregunta: 

3. ¿ Cumple su función?

En la tercera lista pensaste en qué funciones quieres que cumpla tu ropa. 

Es muy posible que no uses algo porque va en contra de alguna de las cosas que apuntaste. 

Por ejemplo, si quieres estar cómoda con tu ropa de diario, y lo que tienes en las manos son unos vaqueros que te cortan la circulación, ahí está el motivo por el que no los usas.

Por estar cómoda también puedes entender no tener que estar constantemente colocando un tirante que se cae o preocupándote de tu postura por si enseñas más de la cuenta. 

Llegar a esta tercera pregunta es difícil porque estás lidiando con cosas que podrías usar y que entran dentro de lo que sería tu estilo, por lo que descartarlas no es fácil.

Pero siempre hay un motivo por el que no usamos algo, y es muy posible que los motivos para las prendas que llegan a esta pregunta estén en la tercera lista que escribiste. 

Ropa que ya no queremos en una bolsa de tela

¿Y si sigo dudando?

Puede haber prendas con las que sigas dudando qué hacer incluso cuando sabes que es algo que necesitas, que encaja dentro de tu estilo y que cumple su función. 

Prendas que en cambio apenas usas. 

Una razón para esto puede ser que tienes alternativas que te gustan más, como los vaqueros de los que hablé al principio. 

O puede haber otras causas. 

Mi consejo es que las devuelvas al armario y te “obligues» a usarlas. Solo así descubrirás las verdaderas razones. 

Igual es un vestido que cuando te lo pruebas en casa no ves nada malo con él, pero al andar y moverte resulta que se sube y te pasa el día tirando de él para abajo. 

O tal vez, al empezar a usarlas, te des cuenta de que no tienen nada de malo y que simplemente no las estabas usando por costumbre. 

¿Y si no quiero deshacerme de algo que no uso?

No hay nada como tener delante el motivo exacto por el que no necesitas conservar algo, para poder dejarlo ir sin miedo ni culpabilidad. Y el proceso anterior te da esto, los motivos objetivos. 

Pero somos humanos, no máquinas. 

Habrá momentos en que a pesar de tener una razón muy clara para deshacerte de algo no lo quieras hacer.

No pasa nada. 

Si es porque tiene un valor sentimental positivo para ti, búscale un sitio adecuado fuera del armario y pasa a la siguiente prenda. 

Si es por otro motivo, piensa detenidamente en cuál crees que es ese motivo, búscale un sitio adecuado fuera del armario y pasa a la siguiente prenda. 

Por pensar detenidamente en el motivo, me refiero a que no te mientas a ti misma. 

Nuestra amiga la ex oficinista de antes, puede decidir guardar la ropa de esa etapa de su vida y decirse a sí misma que lo hace por si un día vuelve a trabajar. Pero sabe que eso no va a pasar en mucho tiempo, o nunca, y que en realidad la quiere conservar porque le trae buenos recuerdos de una etapa de su vida que posiblemente no vuelva. 

Mentirte a ti misma, para conservar algo que es tuyo, en tu casa, no tiene ningún sentido. Acepta que no estás lista para dejar ir algo, guárdalo y pasa página. 

Pero no lo guardes muy lejos, para que cuando llegue el día en que estés lista para dejarlo ir, y ese día llegará, puedas encontrarlo fácilmente. 

shorts vaqueros sobre fondo blanco

paso 3: evaluar mi nuevo armario

Una vez hagas limpieza de toda tu ropa, desde la interior hasta las bufandas toca evaluar cómo se queda tu armario.

Concretamente piensa en las siguientes cosas:

¿Necesito reponer algo?

Por ejemplo prendas que vas a conservar y seguir usando pero que ya no están en su mejor momento y se les nota.

¿Necesito comprar algo?

Quizás te has dado cuenta de que para ir a una boda en invierno te hace falta un abrigo más elegante, o has decidido deshacerte de algo que necesitas sí o sí.

¿Se ha quedado algo descolgado en mi armario?

Sin tener que llegar al punto de tener un armario cápsula en el que todo combina con todo, deberías poder combinar toda la ropa que tienes, al menos para formar un conjunto completo.

No tiene ningún sentido tener una prenda por mucho que te guste si no puedes formar un conjunto con ella porque te faltan otras prendas. Yo me deshice del único top que le iba bien a una falda y tardé mucho en comprarme uno nuevo (la falda solo la usaba en eventos tipo bodas por lo que no me acordaba mucho de ella).

Si tienes prendas que ahora mismo no puedes usar porque te falta algo (los zapatos adecuados, una chaqueta que le vaya bien, la ropa interior adecuada…) deberías decidir si te deshaces de ellas o si vas a comprar lo que te hace falta para poder usarlas.

Con todo lo anterior en mente puedes crearte tu lista de la compra para ir comprando las cosas poco a poco o de golpe, lo que prefieras. Al haber pensado en lo que quieres de tu ropa y en qué estilos no te gustan será mucho más fácil ir de compras y evitar compras desafortunadas.

Para facilitarte la vida he creado un pequeño imprimible con todos los pasos anteriores para que puedas apuntar tus respuestas en él. Debajo tienes el formulario para suscribirte al blog y llevártelo totalmente gratis.

Mockup limpieza armario definitiva 1
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Unos consejos extra:

  • Haz la limpieza de armario cuando estés motivada y de buen humor. Harás más en una hora antes de dormir, que en cuatro, una mañana en la que te estás forzando a hacerlo.
  • Usa la primera lista para asegurarte de que tienes todo lo que necesitas para todos los eventos y estaciones del año. Si apuntaste como posible evento ir a una entrevista de trabajo, ¿podrías crear un conjunto completo con lo que tienes en el armario ahora mismo, tanto para invierno como para verano? 
  • Lidiar con los regalos desafortunados es difícil para todo el mundo. No asumas que alguien en tu vida va a estar encantado de recibir tus descartes. Dale algo a alguien solo si estás completamente seguro de que lo va a disfrutar. Dona o vende el resto.
  • La ropa es solo ropa, dale la importancia que se merece, no más.
  • Y el más importante, siempre que sigas un método para deshacerte de cosas, pon siempre tu instinto por encima. Yo con esta entrada quiero ayudarte a hacer el proceso más fácil, no quiero decirte qué es lo que tienes o no tienes que hacer. Son tus cosas y por lo tanto tú decides. 

Espero que todo lo anterior te ayude a hacer una limpieza a fondo de armario y a quedarte sólo con las cosas que vas a usar de verdad. 

Piensa que toda esa ropa que nunca usas no solo ocupan espacio en tu armario, sino también en tu mente. Cada mañana las consideras una opción, aunque en realidad no lo sean. Si sacas de tu armario todo este «ruido» tu mañana será un poquito más fácil.

Una vez llegues a este punto, comprar ropa nueva será mucho más fácil porque sabrás exactamente qué te hace falta y cómo quieres que sea, tanto en estilo como en funcionalidad. 

Después de hacer una limpieza a fondo del armario es el momento ideal para reorganizarlo. Si necesitas ayuda para mantener la ropa ordenada en un armario pequeño, esta entrada te puede interesar: 

Leer más: Organizar la ropa en poco espacio

¡Mucha suerte si estás pensando en “atacar” el armario!

Irene

Pin limpieza armario definitiva

Llévate el imprimible para poner todo lo anterior en práctica:

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Esta entrada tiene 2 comentarios

  1. Alejandra

    Muy interesante el punto de vista de dejar por escrito el proceso

    1. Irene García

      Escribir las cosas a mí me ayuda mucho a ganar claridad aunque depende de la personalidad, a unos nos hace más falta que a otros, pero cuando te tienes que sentar y pensar sobre algo siempre viene bien tomar algunas notas de ahí que recomiende hacerlo en la entrada. Un saludo y gracias por tu comentario.

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