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Reducir nuestras pertenencias por niveles

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Cuando hablamos de reducir nuestras pertenencias nos podemos estar refiriendo a distintas cosas. Desde tirar un pintalabios caducado hasta donar la mitad de nuestra ropa. 

En ambos casos estamos deliberadamente deshaciéndonos de cosas, pero ni el proceso de toma de decisiones, ni el trabajo que nos costará hacerlo, tienen mucho que ver.

Revisar nuestras cosas y hacer limpieza puede traernos muchos beneficios pero es importante hacerlo con un plan en mente. Debemos saber qué es lo que queremos hacer, por qué, y cómo lo vamos a hacer.

¿Quieres simplemente tirar las cosas estropeadas o pasadas de moda, o quieres convertirte a la religión del minimalismo?

¿Quieres hacerlo porque te has quedado sin espacio en casa para guardar cosas o porque has leído el libro de Marie Kondo y quieres hacer una limpieza a fondo?

Saber las respuestas de antemano te ayudará mucho, porque sabrás en qué nivel estás y esto hará que el proceso de toma de decisiones sobre qué se queda y qué se va sea muchísimo más fácil. 

¿Y qué es esto de los niveles? Simplemente una forma de delimitar hasta dónde quieres llegar, desde solo hacer una limpieza muy básica, que puedes hacer en un fin de semana, hasta volverte una minimalista ejemplar:

En el primer nivel nos deshacemos solo de las cosas más obvias.

En el segundo nivel hacemos un esfuerzo por reducir la cantidad de cosas que tenemos.

En el tercer nivel, no solo reducimos nuestras pertenencias, sino que también cambiamos nuestros hábitos para reducir aún más las cosas que tenemos y usamos.

Infografía reducir pertenencias por niveles

Vamos a verlos con más detalle y cómo saber cuál elegir:

Primer nivel: eliminar lo más obvio

¿De qué nos deshacemos?

  • Cosas rotas o estropeadas que no se pueden arreglar o que no merece la pena pagar por arreglarlas: electrodomésticos, ropa con agujeros o manchas que no salen, etc.
  • Cosas caducadas: comida, cosmética, medicinas, etc.
  • Ropa que nos queda muy grande o muy pequeña.
  • Cosas que tendrían que haber ido a la basura hace tiempo y que por alguna extraña razón siguen por casa: pilas usadas, bolis secos, piezas sueltas o manuales de cosas que ya no tenemos, etc.

¿Cuándo elegir este nivel? 

  • Si nunca hemos hecho una limpieza general de nuestras cosas y la idea de hacerla nos abruma.
  • Si estamos en un momento de nuestra vida en el que no tenemos mucho tiempo libre pero no queremos perder el control de nuestra casa.

¿Cuándo no elegir este nivel?

  • Nunca hay un motivo para no elegirlo. La mayoría de las cosas que entran en este nivel no se podrán siquiera donar, acabarán en la basura. ¿Y quién quiere tener basura guardada por su casa?
Mujer con libros y revistas. Reducir nuestras pertenencias por niveles

Segundo nivel: vivir con menos

¿De qué nos deshacemos?

Todo lo del anterior nivel más:

  • Cosas que estamos seguros de que ya no vamos a volver a usar: libros que no vamos a volver a leer, ropa o zapatos muy incómodos, los apuntes de la carrera, etc.
  • Cosas de las que tenemos duplicados: aquí entra el sentido común, pero por ejemplo no hace falta tener dos escurridores de ensalada, por lo que podemos deshacernos de uno.
  • Cosas de las que tenemos demasiada cantidad: piensa en sábanas, toallas… y cuántas veces por semana lavas la ropa, lo mismo con tazas, vasos, platos… son cosas que se usan con frecuencia pero que estamos continuamente reutilizando por lo que no hace falta tener demasiado de cada. 
  • Cosas sin un uso claro: las cosas pueden tener un uso funcional, decorativo o sentimental. Si algo no entra en ninguna de estas categorías es muy probable que no lo necesitemos.
  • Ropa de nuestra talla pero que nunca usamos.
  • Regalos desafortunados que no usamos o no nos gustan.
  • Fotos borrosas, muy similares a otras o en las que salimos fatal (en papel o digitales).
  • Agendas antiguas.
  • Objetos de decoración que no nos gustan.

¿Cuándo elegir este nivel?

  • En este nivel vamos a deshacernos de bastantes cosas por lo que nos vendrá bien si nos hemos quedado sin espacio de almacenaje en casa.
  • Si quieres hacer una buena limpieza de cosas y tienes suficiente tiempo libre para dedicarle un rato cada día.

¿Cuándo no elegir este nivel?

  • Si estamos en un momento de mucho estrés. Ya sea por motivos personales o por falta de tiempo, añadir una nueva fuente de estrés no nos ayudará.
  • Si hemos decidido reducir nuestras pertenencias por un motivo emocional, como una ruptura sentimental o un despido. Nunca es buena idea tomar decisiones cuando ha pasado algo que no nos deja pensar con claridad. 
Platos y tazas apilados en dos baldas

Tercer nivel: minimalismo

¿De qué nos deshacemos?

El minimalismo es intentar no solo vivir con menos sino también necesitar menos para vivir.

Vivir con menos, el segundo nivel, significa eliminar de nuestra vida todo lo que no nos aporte algo, y ese algo tiene que ser claro y objetivo, ya sea funcional, decorativo o sentimental.

Necesitar menos para vivir significa cambiar nuestros hábitos para dejar de usar cosas que a día de hoy usamos.

No estamos hablando de pasar necesidad sino de cambiar nuestras rutinas para que esas cosas dejen de ser necesarias. Por ejemplo, si utilizas post its para tomar notas, dejar de usarlos y usar el móvil en su lugar. 

De esta manera, si nos embarcamos en el minimalismo tendríamos que eliminar todo lo que no tiene un uso claro y luego cambiar nuestros hábitos para poder reducir nuestras pertenencias aún más.

Dicho esto, no hay leyes escritas en piedra sobre el minimalismo, hay minimalistas con una colección de zapatos que haría llorar a Imelda Marcos, y minimalistas que viven con lo que les cabe en una mochila. 

¿Cuándo elegir este nivel?

  • Solo si después de mucho meditar sobre las ventajas y desventajas de hacerlo, la decisión nos sigue pareciendo una buena idea.

¿Cuándo no elegir este nivel?

  • Los mismos motivos que en el segundo nivel.
  • Si la decisión no viene al 100% de nosotros mismos. Si algo está de moda es inevitable pensar que puede ser también una buena idea para nosotros, pero no debemos adoptar un nuevo estilo de vida y cambiar nuestros hábitos solo porque otros lo estén haciendo.
escritorio minimalista de madera con un flexo

Estos tres niveles están basados en mi propia experiencia. Son las tres fases por las que pasé cuando por un problema de espacio tuve que empezar a deshacerme de cosas. Empecé por lo más obvio y acabé «intentando» ser minimalista.

Si quieres leer mi experiencia, no demasiado positiva, con el minimalismo, puedes hacerlo en esta entrada:

Leer más: Por qué no me gusta el minimalismo

Recuerda que si vives con alguien es fundamental que no tomes decisiones sobre sus cosas por ellos. En esta entrada puedes leer más sobre cómo deshacerte de cosas y respetar a los demás al mismo tiempo:

Leer más: Cómo deshacerse de cosas cuando no vives solo

Espero que esta visión un poco lineal del proceso te ayude a ubicarte donde más sentido tenga para ti y que de esta manera decidir qué se queda y qué se va, y cuánto se va, sea más fácil.

Irene

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