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Por qué no me gusta el minimalismo

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Llevo años deshaciéndome de cosas, tratando de vivir con solo lo necesario. Me interesa tanto este tema que reducir pertenencias es una de las categorías de este blog sobre organización del hogar. Y aun así, no me considero una minimalista, ni estoy de acuerdo con muchas de las ideas que predica el minimalismo.

¿Por qué? Vamos a verlo:

QUÉ ES EL MINIMALISMO

La RAE en su segunda entrada para el término dice que es una:

Tendencia estética e intelectual que busca la expresión de lo esencial eliminando lo superfluo.

Cuando hablamos de minimalismo como un estilo de vida, esta definición se traduce en vivir con lo necesario (lo esencial) y deshacernos de todo lo demás (lo superfluo).

Qué se entiende por vivir con lo necesario varía mucho según qué clase de minimalista te lo cuente. 

Por ejemplo, si para cocinar necesitas cuatro tipos de cuchillos, un minimalista A te diría que vale, que esos son los cuchillos que necesitas, y por lo tanto da igual si son cuatro.  

Un minimalista B te diría que debes intentar reducir ese número, buscando un cuchillo que puedas usar para todo y que sustituya a esos cuatro. 

En ambos casos la idea está clara:

ten los cuchillos que necesites tener (primer caso) y si puedes, intenta que ese número de cuchillos sea el menor posible (segundo caso).

Si nos quedamos solo con la primera parte de la definición, vivir con lo necesario, el minimalismo es un método efectivo para reducir tus pertenencias. 

Y método es la palabra clave. 

Cuando nos embarcamos en el proceso de reducir nuestras pertenencias, tener un marco de referencia sobre cómo hacerlo nos ayudará muchísimo.

Y para eso están los métodos:

El método KonMari, el de eliminar todo lo que no hayas usado en x meses, el método de las perchas en el armario, mi método por niveles,… son métodos que nos ayudan a decidir qué conservar y qué no porque nos facilitan la toma de decisión. 

Nunca deberíamos tomarlos al pie de la letra, pero usarlos como guía nos puede ayudar mucho en el proceso. 

Y es aquí donde debería estar incluido el minimalismo, como un método, en este caso, el de deshacernos de todo lo que no tenga un uso claro y actual.

Ya de por sí, sería un método bastante radical, pero como he dicho, nunca deberíamos seguir ningún método al pie de letra. 

utensilios de cocina colgados de una barra

El problema surge cuando pasamos a la segunda parte de la definición: deshacerse de todo lo superfluo

Es esta segunda parte lo que ha hecho que el minimalismo se haya convertido en mucho más, en una especie de religión moderna, con sus predicadores y sus seguidores incondicionales, sus mandamientos y sus promesas de una vida mejor si te unes a ellos.

¿Por qué? Porque lo superfluo puede incluir no solo cosas, sino también personas, hábitos, aficiones… y porque las promesas de lo que te ocurrirá si te deshaces de todo lo superfluo rozan el realismo mágico.

Según el minimalismo, si eliminas de tu vida todo lo que es innecesario, dejarás espacio para lo importante, para lo que de verdad te hace feliz. 

Esta afirmación es insultantemente imprecisa, pero lo que es peor, convierte al minimalismo en una especie de terapia con la que se podrá alcanzar la felicidad. 

EL MINIMALISMO COMO TERAPIA

Soy psicóloga, y cada vez que escucho las promesas que hace el minimalismo, y que incluyen cosas como ser más feliz, tener más dinero, más libertad, más tiempo para lo importante, menos estrés… enarco tanto las cejas que me sale una arruga nueva. 

Soy la primera en aceptar que los límites de la psicología son tan difusos que es imposible delimitarlos. No creo que los psicólogos tengamos la patente de dar consejos para mejorar tu vida, pero ningún psicólogo digno del título te dirá que por el mero hecho de eliminar lo superfluo de tu vida, esta cambiará para mejor.

Está claro que si pasas cinco horas al día navegando por redes sociales y dejas de hacerlo, vas a tener más tiempo para otras cosas, más productivas, que mejorarán tu vida en el largo plazo. 

Si tienes a alguien en tu vida que se alegra de tus fracasos, alejarte de esa persona te hará más feliz. 

Si dejas de comprar compulsivamente, tendrás más dinero en tu cuenta corriente. 

Cualquiera de estos cambios será bueno, y es muy fácil aconsejarle a alguien que los haga y luego colgarse la medalla por el resultado positivo.

Pero las cosas no son tan simples. 

Para algunas personas estos cambios serán fáciles de realizar, y lo que no deja de ser sentido común, o la madurez que llega con la edad, se convierte en un resultado de la vida minimalista, que quizá sea una etiqueta más cool

Para otros no será tan fácil.

Si alguien compra de manera compulsiva porque es su vía de escape ante algo que le está generando mucho estrés, decirle que deje de hacerlo y se deshaga de todo lo acumulado no le servirá de nada. Si acaso, sustituirá esa vía de escape por otra, pero el origen del problema seguirá ahí. 

Un psicólogo trabajará con esta persona para ayudarle a gestionar ese estrés y, si es posible, solucionar el problema en origen. Con el estrés bajo control, la persona dejará de comprar compulsivamente de manera natural.

Un minimalista/predicador, le dirá que se deshaga de todo lo acumulado y deje de comprar y que eso reducirá su estrés.

No hace falta que diga cuál de las dos vías ayudará de verdad a esa persona. 

Hoy en día todos tenemos demasiada ropa, demasiadas cosas, demasiadas apps en nuestro móvil, demasiados amigos en Facebook viviendo una vida maravillosa.

Querer reducir todos esos estímulos y vivir una vida más simple es algo lógico. Pretender solucionar problemas reales o hacer cambios drásticos en nuestra vida contando el número de camisetas que tenemos, no lo es.

minimalismo en un dormitorio pequeño con una cama y una ventana

Cuando yo empecé a deshacerme de cosas lo hice por un problema de espacio. 

Dos personas, 60 metros cuadrados, un montón de cosas y ninguna de las casas de nuestros padres cerca para usarlas como almacén. Encima de los armarios, debajo de la cama, detrás del sofá, cualquier recoveco tenía que ser usado para guardar cosas. 

Un día me vi buscando en internet ideas de almacenaje cuando no tienes espacio, y la solución no podía ser más fácil:

comprar cajas bonitas, poner baldas en las paredes, guardar las cosas en las cajas y poner las cajas en las baldas, simple. 

Ya estaba decidiendo en qué paredes iba a poner baldas cuando tuve una revelación:

¿iba a gastar dinero en cajas y baldas y llenar las paredes de agujeros para guardar cosas que no usamos?

Absurdo, no tenía ningún sentido. Y ese momento fue el principio de un proceso en el que llevo años: reducir mis pertenencias e intentar vivir con menos.

Por aquel entonces no había oído hablar del minimalismo ni de Marie Kondo, por lo que empecé un poco a ciegas, sin una guía.

El proceso que seguí fue bastante natural:

empecé por lo más obvio e innecesario. Luego pasé a cosas sin las que podía vivir sin problema. Reduje la cantidad de cosas de uso cotidiano como toallas o platos. Cambié algunos hábitos para necesitar menos cosas, como solo usar mascarilla para el pelo en vez de mascarilla y acondicionador.

A medida que avanzaba, surgieron nuevas motivaciones para hacerlo:

me encontré cerrando etapas de mi vida pasada. Me deshice de objetos que tenían un valor sentimental negativo y de cosas que guardaba para una posible vida distinta de la real. 

Sí, deshacerme de cosas me ayudó a nivel psicológico en algunas áreas de mi vida. Áreas que estaban latentes y a las que no les había prestado atención hasta que tuve que decidir qué hacer con los objetos que llevaban asociados. 

Pero no empecé este proceso para solucionar ningún problema psicológico ni porque era infeliz.

¿Pero qué pasa con la gente que no es feliz con su vida actual, o que está pasando por una mala época, cuando lee que el minimalismo puede ser la solución a sus problemas?

¿Qué pasa cuando después de un cambio de estilo de vida radical, el estrés o la infelicidad siguen ahí?

El problema del minimalismo son las enormes expectativas con las que la gente se embarca en él y las frustraciones que surgen cuando estas expectativas no se cumplen. 

EL MINIMALISMO COMO ESTILO DE VIDA

Primero debo especificar que cuando hablo del minimalismo como estilo de vida me refiero al minimalismo auténtico, el  que surge si se siguen sus principios. 

Luego está el minimalismo de postureo, en el que los colores fuertes están prohibidos, el blanco y el negro son los colores estrella y el “soy minimalista pero tengo cuatro pares de zapatillas blancas”.  

libros blancos de estilo minimalista

La gente que real y conscientemente adopta el minimalismo como estilo de vida lo adopta en todas las áreas de su vida. 

Eligen aficiones en función de la cantidad de cosas que requieren, dejan de aceptar y de hacer regalos materiales, buscan recetas con el mínimo número de ingredientes posibles… todo puede ser minimizado. 

No estoy juzgando, cada uno vive como quiere, pero los minimalistas que predican este estilo de vida, y ya no digamos si viven de él, deberían mostrar también las partes menos positivas, y no siempre lo hacen. 

Cosas como que: 

  • si te deshaces de objetos sentimentales, herencias, etc, tendrás que vivir con esa decisión el resto de tu vida, no tiene vuelta atrás. 
  • si decides deshacerte de cosas caras como muebles, la tele, el coche, etc, no recuperarás el dinero invertido en ellos. En caso de que en el futuro vuelvas a necesitarlas, tendrás que volver a comprarlas, por lo que habrás pagado dos veces por el mismo objeto. 
  • es un estilo de vida fácil de seguir si se vive solo, pero si se vive con alguien que no es minimalista será muy difícil encontrar un equilibrio, lo que puede llevar a conflicto.

En mi caso, después de varios años deshaciendome de cosas y cambiando mis hábitos, era lógico que acabara poniéndome la etiqueta de minimalista.

Y en esto estaba, cuando tuve otro momento como el de las baldas pero en el sentido contrario. 

Estaba en España revisando los libros que aun tengo allí, haciendo dos montones, conservar y donar, cuando le llegó el momento a un libro muy especial: 

Caperucita en Manhattan de Carmen Martín Gaite con una dedicatoria de la autora, dibujo incluido. Yo no estaba allí cuando lo firmó, otra persona le pidió la dedicatoria para mí y luego me regaló el libro. Y el libro lleva conmigo desde que era una niña. 

¿En qué montón lo puse después de mucho pensar? EN EL DE DONAR. 

Estaba tan metida en la idea de vivir con menos, que pude justificar deshacerme de este libro. Ya lo había leído varias veces y no tengo una relación cercana con la persona que me lo regaló, así que la decisión parecía clara. 

Durante unos minutos. 

Hasta que dejó de serlo. 

Y rescaté el libro del montón de donar como quien rescata a una persona que se está ahogando, con ansiedad. 

Este momento también significó un antes y un después para mí.

Me di cuenta de que bajo la etiqueta del minimalismo, me deshacía de cosas por el mero hecho de hacerlo, por el chute de endorfinas que me daba esa sensación de poseer pocas cosas. 

Este momento me sirvió para darme cuenta de que no quiero ser minimalista. 

Y sinceramente, empecé a ser más feliz.

Por ejemplo, recibir regalos dejó de ser una fuente de estrés, para volver a ser lo que siempre debió ser, un momento especial con una persona que me quiere. 

El sentimiento de culpabilidad por seguir conservando algunas cosas sin un uso claro, ni siquiera sentimental, desapareció. 

Ya no vivía pendiente de lo que tenía sino que usaba lo que tenía para vivir. 

escritorio minimalista de madera con un flexo

El minimalismo de verdad, es un estilo de vida muy demandante, que va a exigir mucho de ti, algo que deberías tener en cuenta si lo estás considerando como una opción.

MINIMALISMO VERSUS SENTIDO COMÚN

En la vida no todo tiene que ser blanco o negro. Es cierto que posicionarnos en un extremo es más fácil porque elimina la necesidad de cuestionarse cosas, pero la realidad es que la escala de grises para casi cualquier aspecto es enorme. 

Tus pertenencias no son una excepción. Puedes vivir rodeado de las cosas que tienes desde niño, sin deshacerte nunca de nada, o puedes vivir con lo que cabe en una maleta. 

Pero también puedes encontrar un equilibrio entre estos dos puntos. 

Quizás para ti sería muy beneficioso hacer una limpieza profunda de armario, llegando a conseguir un armario cápsula. Mientras que tu colección de CDs no te supone ningún problema y no hay ninguna razón para deshacerte de ellos solo porque la opción de digitalizarlos existe. 

Si reducir tu cantidad de ropa fuese todo lo que necesitases para tener menos estrés por la mañana, ¿por qué reducir otras áreas de tu vida?

A mí, encontrar este equilibrio me ha llevado años. 

En el proceso he cometido errores, como esperar que otros se deshiciesen también de sus cosas. He aprendido a valorar lo que tengo. He cerrado etapas de mi vida deshaciéndome de cosas que pertenecían a ellas y he conseguido mantener mi casa ordenada, que era aquel objetivo inicial cuando empecé.

Nunca he contado mis pertenencias, ni he hecho ningún reto tipo 30 bolsas de basura en 30 días, y jamás haré lo de si uno entra otro sale. Todas estas formas de reducir pertenencias me parecen demasiado drásticas y fomentan el tirar por tirar. 

El minimalismo se sitúa en un extremo, cuando muchas veces lo único que necesitamos es un poco de sentido común. 

Minimalismo y orden

Mucha gente descubre el minimalismo buscando formas de mantener su casa ordenada.

Se ha asociado minimalismo con orden, cuando la realidad es que si se tiene el suficiente espacio, cualquiera puede mantener su casa perfectamente organizada sin tener que deshacerse de nada para conseguirlo.

No es una cuestión de tener menos sino de saber ordenar y mantener ese orden. 

Si tu problema es la falta de espacio, como lo era para mí, entonces deshacerte de cosas te ayudará. Pero hazlo de manera que siempre estés en control de tus decisiones, sin dejar que sea una moda la que decida por ti qué conservar y qué no.

Deshacernos de cosas que ya no necesitamos y mantener la casa organizada son cosas que entran dentro del sentido común, y que se pueden hacer sin necesidad de ninguna etiqueta y sin hacer cambios drásticos en nuestra vida. 

baldas en la pared con libros

Si has llegado hasta aquí, primero, gracias 🙂 y segundo, quédate con esto:

Haz una limpieza general de tus cosas, o renueva tu armario y deshazte de todo lo que no te haga sentir genial, o abandona un hábito si es perjudicial, pero hazlo porque te has dado cuenta de que será beneficioso para ti, no por una moda, o por una promesa de que hacerlo cambiará tu vida. 

Si quieres llamarlo minimalismo, adelante, pero que sea un minimalismo adaptado a ti, no tú a él. En esta entrada tienes consejos para conseguirlo:

Leer más: Cómo adaptar el minimalismo a la vida real

Tómate tu tiempo en el proceso y acepta consejos, pero no reglas. Si alguien va a poner reglas en tu vida, deberías ser tú. 

Irene

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Esta entrada tiene 52 comentarios

  1. Rocío

    Totalmente de acuerdo, amiga 🙂 que pena que haya que decir cosas que deberían ser tan obvias… 🧡

    1. A todos nos hace falta de vez en cuando que nos recuerden algo, por obvio que sea 🙂

  2. Lucy Medina

    Es bueno encontrar reflexiones más amplias del tema, y no sólo la entrada, sino también en los comentarios. Lo que recién identifico fue que tiré un libro de Franz Kafka que había leído muchas veces, y pensé: ya para qué tenerlo, pero el jueves lo ví en la librería y quise comprarlo porque me encanta leerlo. U por otro lado, intenté el armario cápsula, pero por Dios, soy de Nicaragua, aquí solo hay invierno y verano y en cualquier caso SIEMPRE HACE CALOR. Así que la solución ha sido, tener solo lo que cabe en una cómoda de 6 gavetas y me ha sido más práctico. Entonces, te cuento que esas situaciones son las q te hacen aprender sobre cómo llevar a la práctica de la vida propia estás fórmulas, reglas o estilo de vida. Gracias por las entradas de este tema que nos mueven el piso, y nos hacen cuestionar lo que a veces damos por sentado.

    1. Hola Lucy, me alegro de que mis entradas sobre el tema te hayan aportado algo nuevo. Es verdad que no pueden sustituir a la experiencia propia, que es de lo que más aprendemos, como bien dices, pero saber que os ayudan de alguna forma me alegra mucho. Y sí, los comentarios de la entrada ya aportan tanto o más que la entrada en sí misma porque hay reflexiones buenísimas. Un saludo

  3. Su

    Creo que el minimalismo es muy positivo cuando se piensa en consumir lo menos posible, pero verlo de una manera obcesiva es algo que está lejos de la idea del minimalismo y necesario de una visita al psicólogo.

    1. Estoy de acuerdo contigo, precisamente el problema viene cuando se nos dan una serie de normas o instrucciones que debemos seguir para ser «minimalistas», porque ahí es cuando el minimalismo deja de ser lo que cada uno queremos o necesitamos que sea y se convierte en una especie de carrera para llegar no se sabe muy bien a que meta en la que nos podamos poner la etiqueta. Gracias por tu comentario Su.

  4. Fernanda

    La palabra clave es EQUILIBRIO. Llevo aplicando el minimalismo hace 4 años, y he obviado tener cosas que no he considerado necesarias en mi vida, incluso he donado recuerdos que seguramente sirvieron a alguien más. La decisión de vivir con lo necesario debe ser consciente y personal, no debe incomodarte ni hacerte sentir mal; si eso pasa, no es minimalismo, a mi parecer. Todo en la vida radica en el equilibrio, los extremos nunca han sido buenos. Lo que sí debemos hacer, es experimentar para decidir si adoptar o no, un estilo de vida.
    Saludos a todos

    1. Irene García

      Totalmente de acuerdo contigo Fernanda. Hay que probar si el minimalismo es para nosotros, y en cuanto se sienta forzado o impuesto, parar y retroceder. Si de verdad es para nosotros, con el tiempo encontraremos ese equilibrio del que hablas, pero lleva tiempo.

      1. Jennifer

        Hola me encantó lo que es escribes sabes me abriste la cabeza pensaba que el minimalismo era lo que necesitaba en mi vida pero con lo que acabo de leer lo que necesito es equilibrio gracias gracias

        1. Irene García

          Hola Jennifer, qué bien que leer mi artículo te haya ayudado. Si el minimalismo te está «llamando» seguro que hay una razón, pero como dices, con equilibrio, sin extremismos. Un saludo y gracias por tu comentario!

  5. Sonia

    Hola llevo un tiempo viendo vídeos y leyendo sobre el tema y claro entré a esta página por saber que opina otra persona, la parte negativa del minimalismo, pero yo estoi algo en desacuerdo en todo lo que e leído y visto hasta ahora nadie dice que él minimalismo tenga que ser para todos igual,tu tienes 100 cosas y yo 50 y por eso soy más minimalista que tu.. simplemente tienes que tener en tu vida lo que te haga feliz o te aporte valor..no hay que deshacerse de todo, no tiene que ser tan cuadriculado, está claro que no es la solución a tus problemas, pero si supongo que hará no nuestra vida más sencilla, supongo ya que aún no e empezado,y lo digo desde mi más humilde opinión,no me gustaría ofender a nadie ante todo respeto..

    1. Irene García

      Hola Sonia, el minimalismo es algo subjetivo, hay tantas versiones como personas porque todos somos diferentes. Unos cuentas las cosas que tienen y se esfuerzan por tener el menor número de cosas posibles, otros solo reducen ciertas áreas y no tocan otras, y otros han llegado al punto en el que son capaces de ver claramente qué es importante para ellos y qué no y son felices con lo que tienen. Llegar a este punto lleva tiempo y aprendizaje, errores y aciertos, y escribí esta entrada pensando en la gente que está empezando y que puede no cuestionarse algunas cosas de las que lee y luego sentir frustración cuando no se cumplen. Saber como dices que no hay un minimalismo universal para todo el mundo es muy importante pero no todo el mundo lo ve tan claro desde el principio.
      Un saludo y gracias por tu comentario!

  6. Nora Laura Gómez Castellanos

    Hola! Muchas gracias portan excelente artículo. Esto del minimalismo nunca me ha convencido al 100. Creo que mucho se debe a que es una especie de moda o “tendencia” como se dice ahora, que está sobrevalorada. Cuando empecé a leer el libro de Marie Kondo, sentí que ella es un poco obsesiva del orden… tampoco me gustó mucho lo de darle las gracias a los calcetines que vamos a desechar y darles un beso de despedida. Tal vez su cultura e ideología vayan con eso y se respeta. Pero no todos somos iguales, y nuestras culturas menos. Yo soy mexicana y vivo en la frontera con Estados Unidos. Tal vez por eso, tiendo al consumismo… pero me parece lógico que si encuentro una camiseta que me queda bien, me sirve y me gusta, pueda adquirirla en otro colores, antes de que la discontinúen… como suele suceder.,, y no creo que eso me haga acaparadora, sino previsora. Además me gusta conservar recuerdos de cartas de personas que ya no están en mi vida, fotos etc. Guardé una prenda de ropa de mi padre, cuando falleció, igual de mi madre, y tal vez algún día me deshaga de ellas. Pero vivir para amoldarme a una tendencia, no es lo mío. Menos hacer del minimalismo casi una religión con reglas cuadradas. Mil gracias por tu artículo que me deja muy claro que el minilimalusmo, ni es para todos, ni da la felicidad que muchos buscan en él. GRACIAS ?

    1. Irene García

      Hola Nora! Gracias por compartir un poquito de tu historia y por el comentario.
      Bajo la etiqueta del minimalismo hay tanto escrito que nunca sabes qué te vas a encontrar cuando haces click en un artículo. Puede ser alguien que parte del sentido común y de que no todos somos iguales o puede ser alguien que lo vende com una solución universal a todos los problemas.
      Creo que si escribes algo que deja a una persona sintiéndose mal por querer conservar ciertas cosas, has cruzado una línea roja. Una cosa es inspirar, o motivar, y otra, dictar sentencia sobre lo que está bien y lo que está mal. Aquí es donde está ese minimalismo más extremo, de normas y etiquetas, que te deja pensando que no eres un buen «minimalista» porque tienes dos camisetas del mismo color y quieres conservar ambas, o como en tu caso, que te haga plantearte si eres una acapadora solo porque has encontrado una camiseta que te queda bien y aprovechas para comprar varias.
      Y sí, Marie Kondo pertenece a una cultura totalmente diferente a la nuestra, y a pesar de ello, muchos de los que leímos su libro intentamos seguir al pie de la letra sus consejos (o normas) a pesar de lo extrañas que nos parecían, aunque yo duré muy poco con lo de darle las gracias a las cosas 🙂

    2. Su

      Precisamente la idea del minimalismo es tener las cosas que te hagan felíz, si esa vida te da felicidad está bien, tu forma de vida no tiene que ser igual a la mia, ni coincidir con las cosas que creemos necesarias.
      Si ves un concepto como algo que se debe cumplir al pie de la letra, está mal.

  7. Gemma

    Hola Irene. Enhorabuena por tu artículo. De todas las publicaciones que he leído acerca del minimalismo, esta es la más sensata/realista. Me considero una fiel seguidora del movimiento minimalista pero, a día de hoy, no me ha resuelto ninguno de mis problemas. Si que es cierto que me permite “respirar” ver el orden.
    Gracias , un saludo

    1. Irene García

      Hola Gemma, gracias por tus palabras. El minimalismo puede ser parte de la solución a un problema complejo pero nunca va a solucionarlo por sí mismo. Por ejemplo, yo también funciono mejor si hay orden a mi alrededor, y el minimalismo me ayudó a conseguirlo. Todo suma, y el minimalismo puede ser una ayuda más para mucha gente, el problema es esperar más de él de lo que de verdad puede hacer. Un saludo

  8. Karen P.

    Hola Irene, me encantó!
    Soy una venezolana en Chile, que luego de haber pasado unos pocos años sin comprar tanto (por razones que sabemos), me ganó el vicio del consumismo al llegar a este segundo hogar y luego me di cuenta que no uso todo y no necesito tanto, empecé a ver videos, documentales y post respecto al minimalismo y lo vi (aun veo) como buena idea para ayudarme a deshacerme de cosas que no necesito, pero me hizo eco el hecho de siempre estar contando lo que tienes y vivir limitado, no me pareció sano. Ahora que te leo, lo tengo mucho más claro, no está mal el minimalismo, está mal ser extremista.
    Gracias por explicarlo.
    Me encantaría leer algún día un blog tuyo sobre la ansiedad y cómo controlarla, te tengo fe.

    Saludos.

    1. Irene García

      Hola Karen!
      Gracias por compartir tu historia, es un buen ejemplo de como nuestras circunstancias son las que muchas veces nos empujan en una dirección o en la contraria, y precisamente porque todos tenemos una historia diferente, los métodos de blanco o negro no suelen funcionar. Encontrar nuestro equilibrio y usar el sentido común es siempre el mejor camino.
      Te agradezco mucho tu petición, pero escribir sobre la ansiedad en general se sale de la temática de este blog, aunque tengo en mente escribir alguna entrada sobre la ansiedad que nos puede generar querer llevar nuestra casa de la mejor manera, sobre todo cuando tenemos familia y no colaboran 🙂
      Un saludo

      1. Patricia roque'

        Gracias Irene, soy minimalista un poco x necesidad pero me llego a encantar uuuu y la misma tendencia al momento de vestirme….pero no dejo de ser yo….y no perder mi esencia que es la que nos define y aparece a cada ratito….tu comentario es de grannnn ayuda graciassssssss!!!!!

        1. Irene García

          Hola Patricia, me alegro mucho si te ha ayudado el artículo, y como dices, es muy importante seguir siendo nosotros mismos en cualquier circunstancia, también si hemos decidido empezar un estilo de vida minimalista.

  9. Irene D.

    Me ha gustado mucho tu artículo, me ha hecho sentir menos culpable por no poder ser minimalista… como yo digo, mi aspiración es ser “médiumalista”. En estos primeros días del año estoy intentando hacer limpieza y organizar la casa. Con 4 niños es tarea difícil, y me aterra el día de Reyes, en el que llegarán a casa si o si un montón de cosas. Como se hace para que familiares y amigos entiendan que los niños no necesitan tanto? Que les estamos enseñando al recibir tantos regalos en un mismo día? Un saludo con la ansiedad por las nubes.

    1. Hola Irene, creo que mucha gente está en tu misma situación ahora mismo, no es fácil querer hacer limpieza justo antes de Reyes cuando sabes que el día 6 tu casa se va a parecer a un almacen de Amazon. Este año además creo que los Reyes van a ser especialmente generosos porque tampoco ha sido un buen año para los niños.
      Prueba a pensar en las cosas que te están provocando ansiedad pero desde otra perspectiva, por ejemplo, tus hijos van a recibir muchos regalos porque tienen mucha gente en su vida que les quieren, y eso es algo muy positivo.
      Sí, esto no quita que luego tengas que lidiar con el desorden, o con tener que explicarles que los regalos materiales no lo son todo, pero te puede ayudar a ver las cosas de otra manera y por lo tanto a rebajar la ansiedad.
      No te pierdas la ilusión de tus hijos la mañana de Reyes por estar pensando en cuántas cosas reciben, creo que esta es una de las peores consecuencias de ese minimalismo radical del que hablo en el artículo, como nos hace desviar nuestra atención de lo verdaderamente importante.
      Me ha encantado lo de médiumalista, es buenísimo 🙂

    2. Verónica Olvera

      Te doy gracias Infinitas por tu artículo, porque uno tiende a leer minimalismo y de inmediato piensa: «yo necesito eso» pero cuando llego a la práctica veo tantas cosas valiosas para mi en los recuerdos que me traen, veo a mis mascotas haciéndome fiesta, que realmente pienso que solo es un poco de orden el que necesito, pero no deshacerme de ellos, y con tu aporte lo confirmo. Muchas gracias por hablar del otro lado del minimalismo.

      1. Hola Verónica! Siempre hay que intentar ver todas las caras de las cosas pero el minimalismo promete tantas cosas positivas que es difícil verle nada negativo. Me alegro mucho de que mi artículo te haya ayudado de alguna manera, un saludo.

  10. Pablo Vigliante

    ¡Muchas gracias por el artículo! Empecé a familiarizar con lecturas sobre el minimalismo y había algo que no me cerraba del todo (mi sentido común me decía que algo no estaba bien del todo), y llegué a tu artículo, me gusto mucho, al principio lo leí con escepticismo, pero al final me ganó el sentido común. ¡Muchas gracias! Saludos.

    1. Hola Pablo! Me alegro de que mi artículo te haya aportado algo y de que al final te gustara 😉 Un saludo y muchas gracias por tu comentario.

  11. Ari

    El equilibrio siempre es un buen camino, el minimalismo sugiere quedarte con las cosas que te hacen feliz, no botarlo todo, no comprar por comprar, no dejarte llevar por el consumismo. El hecho de que alguien llegue a el buscando ser feliz, teniendo problemas de ansiedad, es algo que cada quien debe detectar y resolverlo como un problema aparte. Se agradece tu articulo =)

    1. Irene García

      Hola Ari, muy de acuerdo contigo, el minimalismo bien entendido no tiene nada de malo, al contrario, como bien dices, anima a quedarse con lo que te hace feliz y evita el consumismo sin sentido. El problema es cuando se hace la asociación minimalismo = felicidad, o cuando se sugiere deshacerse de cosas útiles (y caras) solo porque no te hacen feliz. En condiciones normales todos podemos usar el sentido común y no llevar el minimalismo al extremo, pero si estás pasando por una mala época y escuchas que ser minimalista te hará feliz, uno puede dejarse llevar y abandonar el sentido común, esperando que a cambio esa promesa de felicidad se cumpla. Gracias por tu mensaje, un saludo.

  12. Elsa RL

    Hola, soy Mexicana. Siempre he tratado de ser ordenada, incluso cuando niña si llegaba a ver algo fuera de su lugar en un centro comercial lo acomodaba…..qué cosas!!!!
    He leído sobre minimalismo, esencialismo, organización…y bueno, entre otras cosas parecidas; y siempre encontraba la situación algo extremista. La lectura me hizo aterrizar en lo que realmente está pasando por este momento en mi vida, reorganizarme para tener lo que me gusta y gozarlo infinitamente sin llegar al extremo. No vivo sola, tengo pareja y un hijo; debo darle su espacio a cada uno, así que simplemente me estoy deshaciendo de cosas que realmente ya no me hacen falta, pero no me deshago de cosas que me causan felicidad. Gracias infinitas por dar respuesta a lo que daba vueltas en mi cabeza

    1. Irene García

      Hola Elsa, yo aún me tengo que frenar para no ordenar algo en una tienda 🙂
      Me alegro de que el artículo te ayudara a ver las cosas más claras. A veces, aunque nuestro instinto nos esté diciendo algo necesitamos escucharlo de otra persona para saber que es lo correcto. Es extraño pero nos pasa a todos, y creo que esta entrada cumple un poco esa función. Mucha suerte con la reorganización, un saludo.

  13. Keyla Manchego

    Leer esta entrada en este momento de mi vida es una bendición, hace un tiempo empecé a leer sobre el minimalismo y siendo honesta aún no inicio con el proceso, en mi caso también lo haría por espacio y cada vez que leía un articulo me parecía extremista, agradezco que te hayas tomado el tiempo de aclarar los puntos que te tocaste. No tragar entero y tener sentido común son las cosas que me llevo de tu publicación. Gracias 🙂

    1. Irene García

      Hola Keyla! Tienes un motivo claro y te estás informando antes de hacerlo, solo con esto ya vas por muy buen camino. Mucha suerte cuando te pongas a ello, me alegro mucho si esta entrada te ha ayudado un poquito 🙂

  14. Milo

    Yo rescato mucho tu opinion de no votar por votar, y de no creer que vas a encontrar la felicidad en un metodo. En mi caso he encontrado una gran ventaja en tener poco o tener lo necesario para no perder mucho tiempo en mantener ordenando, y asi aprovechar el tiempo en otras cosas. Yo soy arquitecto pero no soy de estar limpiando y ordenando todo el tiempo y me sentia muy mal el no poder mantener ordenado y bonito mi espacio y no voy a negar que leyendo del minimalismo he logrado tener mis espacios bonitos y sin mucho esfuerzo lo que me hace sentir muy bien. Siempre es bueno leer lo positivo y lo negativo de las cosas y no tragar entero. Gracias

    1. Irene García

      Hola Milo! Tener claro por qué queremos deshacernos de cosas como lo tenías tú nos evita perdernos en el proceso y acabar tirando por tirar. Yo empecé por falta de espacio pero no me puse ningún objetivo, creo que por eso lo llevé tan lejos. Con sentido común e información el minimalismo puede funcionarle a mucha gente, como a ti. Gracias por tu comentario.

  15. Yamila

    Hola!
    que buen texto! excelente definición para las que buscamos un cambio y no x sentirnos mal sino para estar siempre mejor!
    La verdad te felicito x plasmar tu experiencia en estas palabras… Gracias Nuevamente.

    1. Irene García

      Hola Yamila! Me alegra un montón que te gustara la entrada. Buscar activamente qué cambios podemos hacer que mejorarán nuestra vida es fundamental, pero a veces las rutinas pesan más y nos frenan. Mucha suerte si te estás embarcando en el minimalismo. Un saludo

  16. Lina

    Pues Ami no me gustó tu entrada, por qué parte del minimalismo tiene que ver con rutinas saludables, si es una rutina para ti preocuparte de los regalos que recibes, mantener el estilo»minimalista» ordenado y sentirte culpable si compras las cosas o pensar que vas a volver a necesitar un televisor? … Algo está mal no cálmate tu mente, no iniciaste una vida de salud mental y de conciencia como en meditación o en las artes marciales .

    Dejaste el minimalismo como meramente de los objetos, no es una cuestión de objetos es una cuestión de conciencia, de fijarse en los detalles que importan. Religión es diferente a espiritualidad y pienso que tiene que ver con salud mental y espiritualidad. Todos hemos echo limpieza en el hogar y deshacernos de las cosas eso no hace que dejes de ser quien eres.

    Yo amo dibujar y pintar y amo tener materiales para experimentar. Y soy conciente de lo mucho que gato en ello y de lo obsesiva que me he convertido dibujando y también del bien que me hace y de lo felices que son mis seres queridos cuando reciben o intercambiamos arte. No debo minimizar esa parte de mi vida por qué me llena de valor no es botar por botar es ser conciente

    1. Irene García

      Hola Lina, creo que el minimalismo puede ayudar a mucha gente a mejorar cosas en su vida porque nos hace recapacitar sobre nuestras decisiones, hábitos, cosas del pasado, nos hace pensar en el futuro… pero también puede generar mucha frustración por no estar «haciéndolo bien», sentimientos de culpabilidad e incluso conflictos con nuestros seres queridos. Cuanto más leamos sobre el tema más preparados estaremos y me pareció importante hablar de esa parte menos positiva del minimalismo. Gracias por tu comentario, un saludo.

  17. Maria

    Hola Irene! Qué grata sorpresa el haberte encontrado!
    Tras mi separación hace dos años y medio y este confinamiento empecé a deshacerme de cosas que realmente no necesitaba. Tal y como dices ese subidón de endorfinas hace que comiences a desechar diestro y siniestro…
    Leía sobre minimalismo y en la mayoría de los casos no era capaz de identificarme con ciertos conceptos y eso me provocaba un pequeño cortocircuito mental que me hacía plantear si yo no estoy bien de la chaveta por querer quedarme con ciertos objetos sentimentales, con libros que quizá no vaya a volver a leer, con ropa de todos los colores y estilo que uso y con algunos juguetes de mi hija que nunca volverá a utilizar.
    Paré.
    Creo que todo extremo tiene sus consecuencias, que cada persona es diferente y tiene su propio concepto de felicidad.
    No somos botes de cristal en el que viene inscrita la palabra macarrones y por eso mismo no poder meter otro alimento ahí dentro.
    Aplicar lo que nos viene mejor en cada momento de nuestra vida debería ser lo que nos ayude a andar por ese camino tan deseado que es la felicidad y no seguir al pie de la letra conceptos ajenos para ello.
    Me encantó leerte porque gracias a ello calmaste esa pequeña angustia de no poder seguir las normas de un concepto que debería ser lógico, vivir con menos, MI MENOS.
    No el menos de Marie Kondo, ni el menos de la vecina de enfrente.
    Gracias

    1. Irene García

      Hola Maria! Gracias por tu comentario, concentras en él todo lo que quería compartir con el artículo. No solo no estamos todos cortados por el mismo patrón, sino que lo que ahora nos va bien, en unos años puede dejar de hacerlo. Al final es lo que tú dices, hay que hacer caso a nuestro instinto en cada momento de nuestra vida, y usar toda la infomación que hay por internet como una ayuda para tomar mejores decisiones, no como dogmas de fe que hay que seguir hasta el extremo.
      Yo también conservo cosas como libros de cuando era pequeña, cartas de gente que ya no está en mi vida o un vestido en el que jamás voy a volver a entrar. Que no quiera deshaceme de ellas ahora no significa que no lo vaya a hacer en el futuro. Fue esa sensación de culpabilidad por consevarlas lo que me hizo alejarme del minimalismo. Si con este artículo le alivio esa culpabilidad a quien lo encuentre y lo lea, misión cumplida 🙂

  18. Nidia Barvié

    Buenas tardes. Me gustó mucho el artículo, comparto plenamente. Tengo 44 años y siempre fui de tener pocas cosas, pero como decís en el artículo, no cuento los objetos que tengo. Tengo lo que necesito y que me hace bien. Soy muy poco materialista, siempre fui así, pero sólo porque ME SIENTO BIEN ASÍ, no porque sea una tendencia o moda. Me gustan varias pautas del minimalismo, pero no todas. Comparto lo de no ser extremista. Un saludo cordial. Nidia.

    1. Irene García

      Hola Nidia, me alegro de que te gustara el artículo. Conocernos es muy importante para saber qué nos va a funcionar y qué no. El minimalismo extremo no es para todo el mundo. Un saludo

  19. Maite

    Me ha gustado mucho tu artículo, siempre me ha gustado tener la casa ordenada y bien es cierto que una vez al año me gusta deshacerme de todo aquello que llevo tiempo sin utilizar. Además me gusta saber qué tengo y dónde. Hace poco empecé a leer sobre minimalismo pero había algo que me fallaba, quizá lo que tu comentas, que no hay que tomárselo en sentido estricto porque tampoco es necesario vivir con un determinado número de cosas simplemente porque sí. Sentido común. Gracias.

    1. Irene García

      Me alegro mucho de que te haya gustado el artículo. Coincido contigo en todo lo que has escrito, incluido lo de saber qué tengo y dónde, que a veces no es tan fácil como parece. Sobre el minimalismo, la mayoría de lo que hay escrito por internet lo lleva al extremo, y los extremos nunca son buenos, pero llaman más la atención. Gracias por tu comentario

  20. Laura F

    Me ha encantado tu explicación y tu razonamiento, a veces pienso que estas cosas que te traerán una gran felicidad solo te harán infelices. Hay gente que dice que solo deberías tener 4 camisas, 2 pantalones, etc. Esa para mí no es una manera de vivir sana. Muchas gracias

    1. Si la felicidad estuviera en contar nuestras camisetas todos seríamos mucho más felices 🙂 Contar cuánto tenemos de algo puede ayudarnos en algún momento, por ejemplo, decir «me voy a quedar solo con 10 tazas y donar el resto», pero que venga alguien a decirnos cuántas tazas necesitamos no tiene ningún sentido. Ni tampoco obsesionarnos con si tenemos 4 pantalones pero deberíamos tener solo 3, como bien dices, eso no es nada sano. Gracias por tomarte el tiempo de comentar

  21. Eleonora

    Me gustó mucho tu reflexión! Yo he estado utilizando el método del minimalismo para sacar cosas de mi habitación que no uso y en mi xasa también redujimos la cantidad de ibjetos que tampoco se usaban. Pero tienes razón cuando dices que no hay que caer en extremos y que tampoco debemos convertir al minimalismo en una fuente de estrés constante. Es un método que debemos dominar, no dejar que el método nos domine.

    1. Irene García

      Que buena reflexión lo de que no debemos dejar que el método nos domine, ya sea el minimalismo o cualquier otro. Gracias por tu comentario!

      Irene

  22. Lucí P.

    Me ha parecido genial y realista… y que de verdad explica que es ser minimalista sin caer en la exageración, que indique que al final hay que ponerle sentido común. Es la primera vez que lo leo. Gracias

    1. Irene García

      Hola Lucí, me alegro de que te haya gustado la entrada. Lo que pretendo con este artículo es precisamente lo que tú comentas, explicar que si no usamos el sentido común podemos acabar en un extremo que nos va a traer más problemas que ventajas. Gracias a ti por el mensaje!

      Irene

    2. Yasmin gonzalez

      Hola Luci:Me sirvio mucho,comprender el sentido del concepto desde pequeña fui ordenada hasta hoy, creariva con lo q me colocaban o encontraba n mi camino organizada y desprendida de cosas materiales habre tenido algo minimalista n mi vida desde q naci ni idea ahora q soy mama experimentada mis hijos notan a mama resuelta igual como ha sido y ellos tambien lo llevan osea la moda los in …no va con nuestro vivir. Si damos y recibimos sin pedir .aveces preguntamos el universo estara conmigo nose pero cada dia me siento llenita d emocion.y si hay alguna inquietud cero complicacion.osea vivimos con lo necesario pero con agradecidos.y muy tranquilos muy conforme con lo q lei aqui..tenia curiosidad…feliz y realista.

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