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Qué me habría gustado saber antes de reducir mis pertenencias

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Cuando hace unos 7 años empecé a reducir mis pertenencias, lo hice sin pensar demasiado en ello. Me acababa de mudar a un piso enano con mi pareja, y simplemente no teníamos suficiente espacio para guardar todas nuestras cosas, o al menos, no para hacerlo de manera organizada. 

Y como soy mucho más feliz en una casa que esté ordenada, la única opción era deshacerme de cosas.

En esa época no había oído hablar de Marie Kondo, ni había visto ningún video en YouTube sobre cómo reducir mis pertenencias, ni siquiera tenía una cuenta en Pinterest. Tenía un problema e intenté solucionarlo por mí misma, lo mejor que supe.

Pero reconozco que cometí errores, errores que quizás si hubiese leído más sobre el tema habría evitado. Por ejemplo, me deshice de algunas cosas de las que ahora me arrepiento e intenté obligar a mi pareja a que él también se deshiciese de sus cosas.

Obviamente no fueron errores de vida o muerte, pero si supiese algunas de las cosas que sé ahora, todo el proceso habría sido más fácil.

Asique sin más, aquí van 4 cosas que me habría gustado saber antes de empezar a reducir mis pertenencias:

Ten claro tu motivo real

No es lo mismo deshacerte de cosas porque te vas a mudar y no quieres mover cosas innecesarias, que hacerlo porque quieres probar lo de ser minimalista.

Tampoco es lo mismo hacerlo porque has agotado todo el espacio para guardar cosas en casa que hacerlo porque acabas de romper con tu novio y quieres deshacerte de todo lo que te recuerde a esa etapa de tu vida.

Tu motivo será el que te guíe a la hora de decidir qué se queda y qué se va.  

Si no tienes claro tu motivo irás a ciegas, cada decisión te llevará más tiempo del que debiera, y corres el riesgo de abandonar a mitad de camino, o peor, de tomar las decisiones erróneas y luego arrepentirte.

Por eso, antes de empezar a sacar cosas de los armarios, es importante que dediques un rato a pensar por qué quieres hacerlo.

block de notas con dos bolígrafos

Ejercicio para descubrir tu motivo real

Empieza apuntando en un papel los motivos por los que quieres hacerlo. Se sincera contigo misma y no dejes ningún motivo fuera.

Digo esto porque nuestro cerebro es un experto en evitarnos el estrés, y si para hacerlo tiene que bloquear cosas lo hace. Si tienes un motivo que te produce estrés o del que te sientes avergonzada, es posible que no lo hayas escrito.

Para estar segura de que llegas hasta tus motivos reales, empieza con tu motivo inicial y ve preguntándote por qué lo quieres hasta que ya no puedas responder más.

Vamos a verlo con un ejemplo, imagina esta conversación:

  • Persona 1: ¿Por qué quieres reducir tus pertenencias?
  • Persona 2: Para que mi casa sea más fácil de limpiar (el motivo inicial)
  • Persona 1: ¿Por qué quieres que sea más fácil de limpiar?
  • Persona 2: Porque me llevará menos tiempo limpiar
  • Persona 1: ¿Por qué quieres que te lleve menos tiempo limpiar?
  • Persona 2: Porque no me gusta limpiar (el motivo real)

Vale, a mucha gente no le gusta limpiar, pero si tienes hijos, o tu pareja trabaja más tiempo fuera de casa que tú, puedes sentirte culpable por no querer limpiar la casa simplemente porque no te gusta limpiar.

En vez de anotar no me gusta limpiar, anotaste que sea más fácil de limpiar, y eso te ahorra el sentimiento de culpabilidad.

Puedes pensar que ambos motivos, el inicial y el real, te iban a llevar al mismo resultado, reducir para limpiar menos, pero reconocer el motivo real te ayudará muchísimo más durante el proceso que quedarte solo con el inicial.

Puede haber tantos motivos como personas, lo importante es que descubras tu motivo real antes de empezar a deshacerte de cosas, porque solo así podrás tomar las decisiones más adecuadas para ti y lo que de verdad quieres conseguir.

Visualiza cómo será tu casa una vez acabes el proceso

Ahora que sabes qué es lo que quieres hacer exactamente, y por qué, imagínate como será tu casa y tu vida una vez acabes de reducir tus pertenencias.

Si como en el ejemplo anterior, quieres reducir tus pertenencias para pasar menos tiempo limpiando, imagínate como será limpiar tu casa después de hacerlo. Imagínate limpiando el baño, pasando el polvo, fregando el suelo… ¿qué es diferente?, ¿qué cambios hay que te ayudan a que limpiar sea más rápido?

Hacer esto no solo te mantendrá motivada durante todo el proceso, también te empezarán a surgir ideas sobre qué puedes hacer para facilitarte la limpieza más allá de reducir tus pertenencias. Despejar el suelo y las superficies, mover muebles de sitio…

Si sabes a dónde quieres llegar, tomar las decisiones que te lleven a ese objetivo será mucho más fácil.

sala de estar con un sofá blanco

Si vives con más gente, no les involucres

La responsabilidad de ocuparnos de nuestras cosas es individual y pasada una edad, es algo que debemos hacer cada uno de manera independiente.

Pero no todo el mundo lo hace. Y es algo que hay que aceptar.

Ese momento “¿pero por qué conservo tantas cosas que son innecesarias?” no le llega a todo el mundo al mismo tiempo, y hay personas a las que nunca les llega.

Que tú veas clarísimo que guardar cosas que ya no vas a usar es absurdo, no significa que otros también lo vean, es más, es muy probable que tú tampoco lo vieras tan claro hasta hace no mucho tiempo.

Esperar que por arte de magia, las personas con las que vives también quieran deshacerse de sus cosas es un error, obligarles a hacerlo o tirar sus cosas sin preguntar es un error aún más grande.

Lo único que puedes hacer para ahorrarte el conflicto es centrarte solo en tus cosas.

Si necesitas ayuda con este tema, tengo una entrada sobre él:

Leer más: Cómo deshacerse de cosas cuando no vives solo

Decide qué método vas a utilizar antes de empezar

Por método me refiero a que antes de empezar pienses en cómo lo vas a hacer y qué criterios vas a seguir para decidir qué conservar y qué no.

Ya sé que esto suena muy complicado, y que hacer limpieza no debería serlo, pero una vez te pongas a sacar cosas y a tomar decisiones, verás que es más difícil de lo que parecía en un principio. Esto es porque tomar decisiones es agotador, y cuando vayas por el cuarto jersey es muy probable que quieras abandonar y devolverlo todo al armario.

Hay muchos métodos posibles, y aunque todos tienden a decirte que debes seguir el método al pie de la letra, la verdad es que esto no tiene por qué ser así. A mí por ejemplo me fue muy bien la parte del cómo de Marie Kondo, dividiendo las cosas en categorías y juntando físicamente todas las cosas de esa categoría en un solo sitio.

Pero su qué, el «solo lo que te haga feliz» a mí no me funcionó en absoluto, supongo que porque soy una persona más analítica que emocional.

Si tú prefieres ir habitación por habitación, o hacer un armario cada vez, adelante. Se trata simplemente de tener un plan antes de empezar que te guíe un poco sobre el orden que vas a seguir.

A la hora de decidir sobre las cosas, si ya tienes claro tu motivo real esto te ayudará muchísimo, pero siempre van a aparecer cosas con las que dudes mucho. De nuevo, para esto hay muchos métodos: el de Marie Kondo, el que te dice que si no lo has usado en un año te deshagas de ello, si reponerlo te costaría menos de X cantidad de dinero, deshazte de ello…

Mi consejo es que elijas un método como guía, pero solo como guía, no como dogma de fe. No es lo mismo tomar decisiones sobre libros que sobre ropa, o sobre platos que sobre cosas con valor sentimental.

Usa el método en las categorías en las que tenga sentido y adáptalo o directamente ignóralo en las demás categorías.

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Como todo en la vida, cuanto más sabes sobre cómo hacer algo, mejor lo harás. Con estos consejos espero ayudarte a empezar con buen pie el proceso, (porque es un proceso), de deshacerte de todas esas cosas que no necesitas y que ya no aportan nada a tu vida.

Aunque hacerlo requiere algo de esfuerzo, te aseguro que los beneficios de reducir tus pertenencias merecerán la pena.

Irene

Esta entrada tiene 6 comentarios

  1. Sheila

    Hola!!
    Me ha encantado tu posteo. Hace alrededor de dos años empecé con el proceso de cuestionarme acerca del orden y lo que de verdad necesitaba en mi vida. Me ha gustado mucho tu blog porque incluye la escala de grises que uno se encuentra permanentemente a lo largo del proceso de ordenar (en el sentido más amplio de la palabra). La motivación para hacer este proceso en mi caso es para optimizar el tiempo de orden en casa (con dos niños y los dos trabajando a tiempo completo es de por si un desafío). Esta buenisimo que destaques que el método es solo un método porque muchas veces sentía que aunque realizaba mi mayor esfuerzo, aún me faltaba muchisimo para cumplir con cual o tal expectativa. Pero en sí mismo, cuando hacemos una pausa, el proceso es super enriquecedor! En mi caso, me hizo tomarme un tiempo antes de hacer una compra compulsiva por ejemplo! Gracias por tu tiempo!!

    1. Irene García

      Hola Sheila, muchas gracias por tu comentario. Es cierto que cuando nos tomanos nuestro tiempo para ordenar y hacemos las cosas con calma aprendemos mucho más sobre nosotros y lo que necesitamos que cuando intentamos llegar a la meta lo más rápido posible. No hace falta que te lo diga, pero vas por muy buen camino, con tu motivación clara y viéndolo como un proceso que necesita tiempo.

  2. María M

    Hola, muchas gracias, me parece que como todo en la vida debe ser planificado y a mi lo que me mueve es compartir, creo que acumulé muchas cosas que algún día compré o me regalaban y no me di cuenta que mientras yo los guardaba alguien más los pudo haber disfrutado.
    Estoy empezando en esto y me falta mucho, pero en algún momento quiero ser más libre…
    Quisiera saber ¿ cómo puedo decirle a la gente que no te regalen cosas sin que se sientan mal ?
    Gracia por inspirarme con su artículo.

    1. Irene García

      Hola María, el tema de los regalos es siempre complicado por todo lo que representan: una tradición con la familia, una forma de agradecer un favor, un compromiso social… es difícil decidir que quieres romper uno de estos círculos porque no dependen solo de ti, y porque como dices, la gente se puede ofender si les dices que no quieres recibir un regalo de ellos.
      Durante mi época más «minimalista» (hablo de ella en esta entrada: https://primerolobasico.com/por-que-no-me-gusta-el-minimalismo/) intenté lo de decir que no quería nada y fue un desastre: los demás no entendían porqué no quería nada, se sentían mal si yo sí les regalaba algo y acababa con regalos que no quería realmente.
      Lo que hago ahora es tener una lista de cosas que me gustaría tener o que me hacen falta y cada vez que llega mi cumpleaños o Reyes y mi familia o pareja me preguntan qué quiero, les doy opciones de esa lista.
      Sigo recibiendo de vez en cuando cosas sobre las que no tengo ningún control claro, y en estos casos he aprendido a no darles más valor sentimental del necesario, y si de verdad es algo que no voy a usar lo dono.
      Mi consejo es que hables con la gente con la que tengas más confianza para que sepan que no quieres cosas materiales en este momento y pensar en cosas no materiales que te gustarían, como entradas para algo o una suscripción digital, de esta manera no rompes completamente el círculo, pero tampoco recibes algo que no quieres.
      Mucha suerte en este proceso que estás empezando, tu filosofía (y mía :)) de que todo debe ser planificado ya te pone en un buen lugar de salida. Un saludo

  3. Marta M. Ruiz

    Hola!
    Me encanta este artículo!
    Muy diferente, acertado y sobre todo útil.
    Últimamente todo lo que leía sobre este tema en diferentes portales, decía lo mismo. Por fin un artículo con otro prisma.

    1. Irene García

      Hola Marta!
      Gracias por tus palabras, me alegro de que te haya gustado el artículo. Deshacerse de cosas puede ser muy beneficioso pero hay que hacerlo bien, por eso me pareció importante compartir mis errores y lo que aprendí por el camino.

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