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Guía para elegir los productos de limpieza

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Limpiar nuestra casa es algo tan rutinario que terminamos haciéndolo en piloto automático, también a la hora de elegir los productos de limpieza.

Acabamos comprando los que están de oferta, o los mismos que usa nuestra madre por familiaridad. 

Pero limpiar es también cuidar nuestro hogar, y esto es importante por muchas razones, una de ellas, es que nos ahorrará dinero a largo plazo. 

Si cuidamos nuestras cosas correctamente nos durarán más tiempo en buen estado, alargando su vida y retrasando el momento de tener que cambiarlas, o evitando ese momento totalmente. 

Por ejemplo, en la entrada de mi casa hay una pieza de mármol en el suelo. Que es mármol lo sé ahora, pero cuando nos mudamos cometí el error de no pararme a pensar en qué material era esa piedra.

Este error me llevó al segundo error, fregarla con amoniaco. Solo lo hice una vez, pero fue suficiente para arruinarla. Y ahí sigue, totalmente opaca. 

Con esta entrada espero ahorrarte un error parecido en tu casa, y ayudarte a escoger los productos más adecuados para limpiar toda tu casa de manera eficaz y con la tranquilidad de que también estás cuidándola.

Los pasos para decidir qué productos de limpieza elegir son los siguientes:

1. Haz inventario de los materiales que tienes en casa

Lo primero es tener muy claro cuáles son los materiales que tienes por casa. Sabiendo esto podrás elegir los productos adecuados para limpiarlos y te evitarás dañar un material usando un producto equivocado como me pasó a mí. 

Los materiales más comunes son los siguientes: (he incluido entre paréntesis las marcas más representativas de algunos materiales)

  • Electrodomésticos: acero inoxidable, acero, plástico
  • Encimeras: cuarzo (Silestone), granito, mármol, laminado (Formica), acero inoxidable, madera, Corian
  • Suelos: madera, moqueta, laminado, cerámica/porcelana/gres/azulejo, vinilo
  • Muebles: madera, laminado, plástico, cuero, espejo
  • Puertas: madera, laminado, PVC
  • Ventanas: aluminio, madera, PVC, vidrio
  • Grifería: latón, acero inoxidable, Zamak
  • Placas de cocina: vitrocerámica, acero inoxidable
  • Otros: cristal, mimbre, textil

Elige los productos de limpieza más adecuados

Lo siguiente es informarte sobre cómo limpiar y cuidar cada uno de los materiales que tienes. Algunos son más resistentes que otros, y soportan bien casi cualquier producto, por ejemplo, un suelo laminado. Otros son más delicados, y ciertos productos pueden dañarlos.

Esta resistencia o no a ciertos productos es debida al pH de los limpiadores. Tengo una entrada dedicada exclusivamente a hablar del pH de los productos de limpieza, pero resumiendo, hay materiales que no soportan el contacto (inmediato o recurrente) con un pH muy alejado del neutro. 

Leer más: pH de los productos de limpieza

Una vez sabes qué materiales tienes y qué tipo de productos puedes usar y cuáles no, podrás elegir los productos de limpieza más adecuados para el tipo de suciedad que vas a eliminar.

Como no puedo hablar sobre cada material de manera individual o la entrada sería kilométrica, aquí tienes unos links de artículos de otras personas sobre cómo limpiar y cuidar ciertos materiales:

Encimeras de cocina: https://www.grupocoeco.com/como-limpiar-la-encimera-de-cocina/

Grifería y metales: https://decoracion.trendencias.com/varios/limpieza-metales-aluminio-acero-y-plata-entre-otros

Suelos de madera: https://www.dimasplus.com/como-limpiar-suelos-de-madera/

Una fuente muy fiable para saber cómo cuidar algo suele ser el fabricante o distribuidor al que se lo compraste, ya que son los primeros interesados en que te dure en perfectas condiciones el mayor tiempo posible. Puedes ver si dan recomendaciones en su página web o preguntarles vía email. 

Persona limpiando una ducha con un producto de limpieza

2. Piensa en los problemas que tienes en casa

¿Tienes una zona en casa propensa a la aparición de moho? ¿Vives en una zona con el agua muy dura? ¿Vives cerca de la playa y estás siempre barriendo arena dentro de casa?

Estos problemas no solo hacen que tengamos que esforzarnos más al limpiar, sino que pueden ser una fuente de problemas más serios a largo plazo si no nos ocupamos de ellos adecuadamente. 

Moho:

Tener moho en casa es un problema que hay que tomarse en serio antes de que vaya a más. No solo es perjudicial para nuestra salud, también puede dañar las superficies en las que aparece de manera permanente si no se retira a tiempo. 

Si tienes una zona propensa al moho, además de hacer todo lo que puedas para evitar su aparición, necesitarás productos específicos para eliminarlo y mantenerlo a raya.

En este artículo tienes consejos sobre cómo prevenirlo y qué productos usar para eliminarlo: https://www.hogarseco.com/eliminar-moho/

Dependiendo del material en el que esté el moho, una vez lo elimines podrás elegir el producto de limpieza más adecuado, por ejemplo, si el moho estaba en el marco de madera de una ventana, un limpiador neutro para madera sería el producto ideal.

Acumulación de cal:

El tipo de agua en la zona donde vives es la que va a determinar si tienes problemas con la cal o no. 

El agua puede ser blanda (poca presencia de minerales) o dura (agua con muchos minerales en su composición). Los minerales problemáticos aquí son el calcio y el magnesio, ya que al evaporarse el agua, estos minerales se quedan sobre las superficies dejando un rastro blanquecino.

Si dejamos que estos restos se acumulen se forma una costra muy difícil de eliminar que es lo que conocemos como cal.

Lo mejor para la cal es la prevención, secando con un paño todas las superficies que entran en contacto con agua después de usarlas, como los grifos, el lavabo, la mampara y los azulejos de la ducha.

La cal se elimina con un producto alcalino. La mayoría de limpiadores para el baño lo son, por lo que limpian y ayudan a eliminar la cal al mismo tiempo. 

Al tener un pH elevado, es importante seguir las recomendaciones del fabricante para no dañar ninguna superficie al usarlos, por ejemplo, por dejarlo actuar más tiempo del recomendado. 

Grifo de cocina sin restos de cal

3. Piensa en tus necesidades y circunstancias personales

Hay ciertas circunstancias que van a determinar qué clase de productos y utensilios necesitas. Las que menciono a continuación son las más comunes, pero tú puedes tener otras: 

Si tienes niños pequeños: 

No hará falta que te diga que son máquinas de manchar y de llevarse todo a la boca. Por estas dos razones tendrás que incrementar la limpieza (lo sé, como si te sobrara el tiempo). 

Busca herramientas que trabajen por ti, por ejemplo, puede ser un buen momento para comprarse un robot aspirador. 

Para limpiar el suelo y otras superficies, opta por productos que sean desinfectantes pero no demasiado agresivos. Una buena opción serían los limpiadores y desinfectantes con oxígeno activo.

Si tienes mascotas: 

Si sueltan pelo te hará falta un aspirador y un rollo quitapelusas para la ropa y los sofás. 

Para fregar el suelo, al igual que con los niños, evita usar productos muy tóxicos, como la lejía o el amoniaco, ya que al lamerse las patas constantemente pueden estar ingiriendo una pequeña cantidad del producto. 

Problemas de salud:

Limpiar es una actividad física, y si tienes alguna lesión o dolores en las articulaciones, tendrás que buscar herramientas que te ayuden a no forzar las zonas con problemas. 

Por ejemplo, un aspirador vertical o escoba es más cómodo que uno convencional porque no hay que arrastrarlo, o mejor aún, un robot aspirador que haga el trabajo por ti. 

Una mopa requiere menos movimiento de las articulaciones que una escoba normal, y a la hora de recoger la porquería, un recogedor con mango te evitará tener que agacharte. 

Otro problema común es la sensibilidad que tiene alguna gente a los olores fuertes que tienen algunos limpiadores, que puede dar dolor de cabeza. Si este es tu caso, evita los productos que hacen mucho hincapié en que huelen a esto o lo otro, y busca los que tengan el olor más suave posible.

Los productos ecológicos suelen llevar muy poco perfume o ninguno por lo que son una buena opción. 

Diferentes productos de limpieza para elegir
Foto de Espacio creado por freepik – www.freepik.es

4. Decide tus preferencias a la hora de limpiar

Ya tienes una idea de los productos que necesitas para tus materiales, problemas y circunstancias personales. Pero antes de terminar tu lista, hay otras cosas que puedes tener en cuenta para elegir los productos de limpieza más adecuados para ti: 

Si quieres ahorrar dinero en productos de limpieza: 

Además de lo obvio, comprarlos cuando estén de oferta, fíjate siempre en el precio por litro para saber cuánto estás pagando realmente y poder comparar productos. 

Cualquier producto que venga en spray será más caro que si viene en botella, por lo que puedes ahorrar dinero comprando la botella normal y rellenando tu propio spray siempre que sea posible. 

Si quieres ahorrar espacio: 

Si no tienes mucho espacio o simplemente no quieres tener un montón de botes distintos, busca productos que puedas usar para varias cosas. 

Por ejemplo, si tienes que usar un limpiador neutro porque tienes un suelo de madera, puedes usarlo también para limpiar el resto de suelos y como limpiador para los muebles, puertas, etc.

Si no necesitas tener un limpiador neutro, puedes usar el lavavajillas para fregar el suelo y como limpiador multiusos para otras superficies. 

Si quieres respetar el medioambiente: 

Hoy en día hay líneas de productos ecológicos en casi cualquier supermercado. 

Un producto se puede llamar ecológico si cumple una serie de requisitos, muy variados, y no necesariamente todos ellos a la vez. 

Para saber si un producto lo es, lo primero es que lo diga el envase, si lo dice es porque han hecho algo para que ese producto sea más respetuoso con el medioambiente que otros en su misma categoría. 

Muchos llevan el sello de una certificación oficial, que garantiza que el producto es ecológico. Hay muchas certificaciones diferentes, y varían por país o continente. 

Otra opción, es evitar la lejía y otros productos muy “fuertes” como el amoníaco o los limpiadores de horno, porque su pH elevado hace que sean más perjudiciales cuando acaban en el medioambiente. 

Si quieres limpiar menos a menudo: 

A la hora de limpiar hay dos opciones: puedes limpiar a diario, o espaciarlo más en el tiempo.

Si optas por lo primero, la suciedad será muy fácil de retirar porque estará “fresca”. La desventaja es que tendrás que estar limpiando a diario.

Por ejemplo, si limpias la ducha cada día será suficiente con un paño y un producto corriente. 

En la segunda opción, habrás dejado que la suciedad se acumule por lo que será más difícil de retirar.

Si limpias la ducha una vez a la semana, es posible que necesites un cepillo para las juntas y un producto más fuerte que te ayude a eliminar la cal. 

No todo el mundo tiene el tiempo necesario para limpiar a diario, o las ganas. Igual tú limpias la cocina todos los días, pero no el baño. O al revés. 

Por eso, en el mercado hay multitud de productos pensados para cuando has dejado que la suciedad se acumule. Un ejemplo son los productos en espuma que tienes que dejar actuar durante unos minutos para que hagan efecto y que retiran la suciedad difícil.

Con esto no quiero decir que no puedas limpiar este tipo de suciedad con un producto más suave, pero te llevará más tiempo y esfuerzo.

Lo importante es que decidas qué vas a limpiar con mucha frecuencia y qué no, y que te hagas con los productos y las herramientas adecuados para cada situación. 

5. Decide si quieres productos comerciales o caseros

Una vez tienes claro qué productos son los que necesitas, toca hacerse con ellos, y aquí tienes dos opciones: 

Comprar productos comerciales:

Todos tienen una función específica (limpiar los cristales, eliminar la grasa…) y la cumplen bien. Han sido diseñados para esa función y tienen el pH adecuado para ella.

Es importante seguir las recomendaciones del fabricante sobre su uso y no mezclar productos, ya que al hacerlo podemos anular las propiedades de los limpiadores y aumentar su toxicidad.

Crear tus propios productos:

Si optas por hacer tus propios productos tienes que educarte sobre qué usar, para qué, en qué cantidad y qué se puede mezclar y qué no.

Las alternativas caseras suelen llevar vinagre, limón, bicarbonato, alcohol, agua oxigenada y aceites esenciales, y suelen ser más baratos que los comerciales, ya que solo hay que añadir al agua una pequeña cantidad de estos ingredientes.

Entre sus desventajas están que muchas de las mezclas hay que hacerlas en el momento, no se pueden guardar para otra vez, y las que sí se pueden guardar, no suelen durar en buen estado, y por lo tanto efectivas, más de un mes o dos. 

Otra desventaja, aunque fácil de solucionar, es que hay que ser precisos con las recetas, no se pueden hacer a ojo.

Yo me cargué un espejo por usar una mezcla de agua y vinagre que llevaba demasiado vinagre. (No ocurrió de un día para otro, fue el uso repetido de esta mezcla lo que acabó dañando el espejo).

Si decides optar por hacer tus propios productos, busca información en sitios que te den confianza. Hay un montón de páginas que copian y pegan recetas que circulan por internet sin haberlas probado nunca.

Busca blogs o vídeos de gente que entienda sobre el tema, por ejemplo, si dicen cuánto tiempo dura un producto casero en buen estado es buena señal de que la persona sabe de lo que está hablando. También que hablen de las mezclas que no se pueden hacer, ya que no todo se puede mezclar. 

Limpiador de hogar natural de limón

Espero que esta entrada te anime a repensar qué productos de limpieza estás usando y por qué. Puede parecer poco importante, pero elegir los productos de limpieza adecuados no solo te facilitará enormemente la limpieza sino que también te ayudará a cuidar tu casa cada día. 

Y como los productos no limpian por sí solos, en esta entrada tienes consejos para mejorar tu rutina de limpieza actual y encontrar la frecuencia adecuada para mantener tu casa limpia:

Leer más: Cómo mejorar tu rutina de limpieza para tenerlo todo bajo control

Irene

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