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Consejos para conseguir la despensa perfecta en casa

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Antes de nada, lo primero es aclarar qué entiendo por despensa y por perfecta. 

Por despensa me refiero a la comida que compras una y otra vez y que dura bastante tiempo en casa en buen estado, ya sea en la nevera (como una salsa), en el congelador, o en un armario. 

Para entendernos, si de algo no puedes comprar mucha cantidad porque se estropearía antes de poder usarlo todo, por ejemplo comprar toda la fruta o todo el pan para 3 meses, entonces no entra dentro de lo que yo llamo aquí despensa. 

Estas son cosas que también compras una y otra vez, y que muchas veces guardarás con el resto de cosas en la despensa, pero los consejos que doy aquí no se aplicarían a estas cosas. (Si se pueden congelar entonces sí pasarían a ser parte de la despensa, pero siempre tenemos el problema del espacio en el congelador).

Por perfecta, me refiero a que consigas una despensa que incluya solo cosas que vas a consumir antes de que se caduquen sin ningún problema, y que sean cosas que quieres comer, no cosas raras, que no sabes muy bien por qué las tienes y que nunca encuentras el momento de usar. 

Como verás en los consejos, no se trata de tener una despensa enorme en casa o de llenarla con una lista de alimentos universales que todos deberíamos tener, sino de conseguir una despensa que funcione para ti. 

Creo que la planificación con todo lo que tiene que ver con la comida es muy importante porque es un gasto continuo pero sobre el que tenemos algo de control, y nuestra despensa forma parte también de esta planificación. 

Ahora sí, vamos con los consejos:

1. Piensa en el objetivo de tu despensa

Aprovechar las ofertas y comprar varias unidades de algo es la forma en que casi todos empezamos nuestra despensa. Luego añadimos repuestos de cosas que usamos con tanta frecuencia que es tontería comprar solo uno cada vez que vamos al supermercado. 

Solo con estas dos cosas ya tendríamos una despensa bastante completa, pero pensar en qué quieres realmente de tu despensa te ayudará a conseguir la despensa perfecta para ti. 

Por ejemplo, si lo que quieres es ahorrar todo el dinero que puedas en comida, te deberías centrar en comprar cosas solo cuando la oferta merezca mucho la pena, y comprar mucha cantidad. También podrías dedicar la mayor parte del espacio de tu congelador a la carne que compres cuando esté de oferta, porque suele ser de las cosas más caras.

Esto implicaría que no vas a tener mucho espacio libre para otras cosas que también serían parte de tu despensa en el congelador, como verdura o pan congelado. 

Otros objetivos que puedes tener son querer ir menos al super o tener toda la comida que necesitas durante unos días (o el tiempo que consideres apropiado) si pasase cualquier cosa, por ejemplo, una nevada monumental.

Una vez tienes claro qué necesitas realmente de tu despensa, te será mucho más fácil decidir qué comprar y en qué cantidad. 

2. Conoce tus básicos y la frecuencia con que los usas

Todos tenemos una lista de recetas que hacemos una y otra vez y que casi siempre son una combinación de alimentos frescos y alimentos que salen de la despensa. (También incluyo aquí el desayuno, el almuerzo o cualquier comida que no sea la principal).

Estos últimos son tus básicos y las cosas que siempre deberías tener en tu despensa. 

Puede parecer muy obvio pero hasta que no tienes claro cuales son tus básicos, a todos nos pasa que llenamos la despensa de cosas que luego no necesitamos. O esperamos hasta que decidimos hacer una receta para comprar algo que perfectamente ya podíamos tener en nuestra despensa. 

Para conocer tus básicos lo mejor es sentarse con tu lista de recetas e ir apuntando todas las cosas que pertenecen a la despensa.

Si ves que te va a llevar mucho tiempo no lo hagas de golpe. Puedes hacer una primera lista con todo lo que se te ocurra y luego ir apuntando cosas cada vez que hagas la lista de la compra. Después de un mes más o menos ya deberías tener todos tus básicos identificados.

Libreta y folios sobre una mesa

De esos básicos habrá algunos que uses mucho, por ejemplo latas de tomate si haces salsa de tomate a menudo, y otros que solo necesites para una receta en concreto. 

Esto es importante tenerlo en cuenta porque comprar mucho de estos segundos alimentos puede ser un error, ya que puede no darte tiempo a consumirlos antes de que caduquen o se estropeen.

Por ejemplo, una de mis recetas para cenar es pan de pita relleno de garbanzos. El pan de pita es del que hay que poner en el horno, y tienen una fecha de caducidad, mientras no abras el paquete, de un mes aproximadamente. Solo lo uso para esta receta, y la suelo hacer una vez cada 3 o 4 semanas, por lo que comprar más de dos paquetes sería un error, porque el tercero se me estropearía seguro. 

En cambio los garbanzos los uso en más recetas, por lo que puedo tener varios botes siempre en la despensa sin ningún problema. 

Seguro que no tendrás muchos de estos alimentos que solo usas muy de vez en cuando, pero es importante localizarlos para no comprar de más y que se te estropeen. 

3. Ten recetas de emergencia

Llamo receta de emergencia a una comida principal que puedas hacer siempre solo con lo que tienes en la despensa. Por ejemplo, pasta con atún, pisto del congelador y una salsa de bote. 

Los motivos para tener una o dos recetas de este tipo son varios, y se darán poco a menudo, pero cuando se dan agradecerás muchísimo tenerlas. 

Si puedes “construirlas” solo con tus básicos, genial, pero si no, no dudes en tener en la despensa las cosas extras que necesites para estas recetas. 

Si se acerca su fecha de caducidad y no las has usado, puedes incluirlas en otra receta y reponerlas.  

Plato de pasta

4. Decide el tamaño de tu despensa

Digo decidir pero sería mejor decir negociar, porque vas a tener que negociar con tu casa, con tus objetivos e incluso con el clima en el que vives. 

Si tu objetivo es tener la comida necesaria para tres meses sin pisar un supermercado, lo vas a tener muy difícil si vives en un piso pequeño (aunque no es imposible). 

Tampoco es lo mismo crear una despensa para cinco que para una persona que vive sola. 

Y si vives en un clima muy cálido todo el año, mantener ciertos alimentos a temperatura ambiente durante mucho tiempo puede no ser una buena idea. 

Para dar con el tamaño ideal de tu despensa tienes que encontrar un equilibrio entre lo que quieres (tus objetivos), lo que no puedes cambiar (por ejemplo cuántos sois en casa) y lo que sí puedes cambiar (por ejemplo el espacio que tienes disponible). 

Un buen punto de partida es empezar añadiendo repuestos para tus básicos, más de los que usas con frecuencia, y menos de los que usas muy de vez en cuando, e ir viendo cuánto espacio necesitas. 

Pero antes de empezar a comprar, usa el sentido común. Si el bote de mostaza lleva en la nevera dos años y aún está mediado, no te hace falta ni comprar otro ni asegurarte de que siempre tienes uno extra en la despensa.  

Si en cambio, los botes de mayonesa vuelan en tu casa, entonces sí tiene sentido que te asegures de que siempre tienes uno sin abrir. 

Un síntoma de que tienes una buena despensa es poder cambiar de planes y cocinar algo distinto de lo que tenías pensado y poder hacerlo con lo que ya tienes en casa. 

No me refiero solo a esa receta de emergencia, que no lleva nada fresco, sino a tus recetas más básicas que incluyen cosas frescas que siempre sueles tener en casa.  

Llegar a este punto en el que siempre tienes esos alimentos básicos en la despensa puede llevar algún tiempo, pero es solo cuestión de fijarse en nuestros hábitos e ir adaptando la despensa a ellos. 

5. Amplia tu espacio disponible

Vivir en una casa pequeña no debería detenerte a la hora de tener la despensa que quieras tener, aunque aquí también es importante encontrar un equilibrio entre lo que quieres y la limitación de espacio. 

Yo vivía hasta hace unos meses en un apartamento mini con una cocina mini en la que había muy pocos armarios. Al tener tan poco espacio y vivir muy cerca de un supermercado que habría los 7 días de la semana, mi único motivo para tener una despensa era poder aprovechar las ofertas tipo segunda unidad gratis para ahorrar algo de dinero en la compra. 

Pero incluso esto era un problema porque siempre me faltaba espacio en la cocina para guardar cosas. 

La única opción era guardar estos repuestos en otros sitios, y aquí solo hay que tirar un poco de la imaginación. Por ejemplo, sitios que yo usé como “despensa” fueron el fondo de las baldas del armario de la ropa y un cajón de la cómoda sobre la que tenemos la tele. 

Si te falta espacio y nunca te has planteado usar otras habitaciones para guardar comida, piensa si puedes hacer sitio en algún armario o incluso comprar un pequeño mueble que puedas poner en otra habitación. 

Esto es algo que tienes que valorar si te merece la pena, y tener en cuenta que cuanto más accesible sea la comida más fácil será tu vida, por eso yo nunca me planteé ponerla debajo de la cama o encima de un armario, pero en tu caso esto puede ser una opción. 

6. Mantén la despensa ordenada

Si hay algo que tiende al caos en casa es la despensa, sobre todo si la tenemos en un armario de baldas de los clásicos que todos tenemos en la cocina. 

Las cosas se pierden en el fondo, si es un armario alto tendemos a guardar las cosas poniéndolas en el bordillo y luego empujándolas al fondo, lo de agrupar las cosas es más difícil de lo que suena…

Como con todo, no hay soluciones mágicas. Tengo una entrada sobre cómo ordenar la nevera y la despensa que te puede dar ideas, pero al final, lo importante es esforzarse un poco en mantener la despensa ordenada y la comida bien guardada. 

Por ejemplo, usando bolsas o recipientes herméticos para ciertas cosas como menciono en la entrada, porque esto no solo hará que la comida se mantenga en buen estado, también evitará la aparición de hormigas o cualquier otra cosa viviente. 

Sobre el orden en sí, acostumbrarse a colocar lo nuevo detrás o debajo de lo antiguo y fijarse en las fechas de caducidad son buenos hábitos, pero al tener una despensa llena de cosas que realmente usas y en la cantidad adecuada, será muy difícil que se te caduquen o estropeen cosas aunque no te fijes en las fechas. 

Despensa en casa con botes de comida

7. Compra con cabeza

Si estás empezando una despensa muy de cero, o si quieres ampliar la que ya tienes, como me pasó a mi al mudarme a una casa más grande y vivir bastante más lejos de un supermercado, no caigas en la tentación de comprarlo todo de golpe. 

Primero porque será un gasto enorme y segundo porque si te equivocas con algún producto y compras mucho de algo que luego no te gusta, tendrás ese problema que queremos evitar de tener cosas en la despensa que no usas. 

Ve llenando la despensa poco a poco. Por ejemplo, cada vez que haces la compra, añade un par de repuestos para alguno de tus básicos, puntos extra si aprovechas a hacerlo cuando están rebajados. 

Si vas a cambiar de marca en algún producto por una que no has probado nunca antes, compra solo una unidad y pruébala antes de comprar más. Todos tenemos manías y hay gente que nota mucha diferencia de una marca de pasta a otra por ejemplo. 

8. Lleva algún tipo de registro de lo que ya tienes en casa

Estar un poco encima de la despensa es importante para saber qué es lo que tienes. 

No se trata de saber exactamente cuántas latas de atún te quedan, sino de saber si te hace falta comprar más o no la próxima vez que hagas la compra.

Cómo lo hagas depende de ti. Puedes llevar un inventario en papel o en el móvil, puedes usar una app, o puedes simplemente revisar la despensa cada vez que te sientes a hacer la lista de la compra.  

Yo el único registro que llevo en papel es el de las carnes que tengo en el congelador. Lo hago porque cada semana planifico lo que vamos a cenar cada día, que es nuestra comida principal. Tener esta lista delante me facilita mucho la vida porque me ahorro tener que rebuscar en los cajones del congelador cada vez que quiero saber si me queda pollo o no. 

Una vez tengo la lista de la compra de lo que voy a necesitar esa semana reviso la despensa para ver qué no me hace falta comprar y qué sí debería comprar y cuántas unidades. 

También aprovecho para darle un repaso rápido y ordenarla un poco. Hacerlo justo antes de hacer la compra es más fácil porque estará más vacía. De esta manera, al darle un repaso cada semana siempre tengo una idea general de lo que hay y lo que no, por lo que no necesito apuntarlo.

Despensa en casa con botes de pasta y harina

Tener una despensa grande en casa no es algo obligatorio, ni siquiera es necesario cuando vives cerca de un supermercado. 

Pero hacerlo tiene sus ventajas, como el ahorro de dinero al aprovechar ofertas, el evitarse viajes al supermercado de última hora porque te falta algo o el tener comida para al menos unos días si pasa cualquier cosa. 

Y a su vez también tiene algunos inconvenientes, como el espacio que ocupa y el tener que estar encima de ella para saber qué tienes y no dejar que nada se estropee. 

Espero que si optas por tener una despensa en casa los consejos anteriores te ayuden a que sea lo más adecuada a tus necesidades posible, y recuerda:

Compra lo que usas y usa lo que compras

Irene

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